Izquierda y derecha

Hace poco, hablaba con un conocido y comentábamos lo peligroso que resulta el andar etiquetando: que sos de derecha o de izquierda, que sos religioso o secular. O peor: que sos de derecha pero no tanto como yo o que soy religioso pero no tanto como vos. En definitiva, esa manía de encasillar a una persona con una palabrita o de encerrar a un grupo determinado en categorías fijas. Esta charla me hizo darme cuenta que sería bueno escribir un artículo en este blog que explique mejor cuál es mi postura sobre el tema. No, no voy a hablar de mi ideología (bah, al final hablo algo de eso pero no es el tema principal). Para eso, lean esto (es corto a propósito, este blog no es sobre mí ni mis opiniones; no soy objetivo porque eso es imposible pero intento dejar de lado lo que pienso para enfocarme en los temas que toco, no en mí mismo).

Vuelvo al tema. Les decía que esto de dividir al mundo en “derecha” e “izquierda” o en “religioso” y “secular” me parece simplista. Ojo, no digo que sea todo lo mismo porque eso sería igualmente simplista (y probablemente más peligroso todavía) sino que hay que afinar el oído y aprender a captar las diferencias.

Izquierda y derecha

Odio los análisis políticos que empiezan diciendo “La derecha es…” o “La izquierda dicta…”. Así, directo y sin anestesia, lo digo: los odio. Son análisis falsos porque simplifican de manera injustificada y falaz. No hay UNA derecha ni UNA izquierda. Hay múltiples derechas y múltiples izquierdas y todo un mundo en el medio.

Siempre pongo el mismo ejemplo: Hitler era de derecha y Hayek era de derecha. ¿A quién en su sano juicio se le ocurriría decir que son iguales? Uno quería un Estado que controlase a la sociedad, un Estado omnipotente encarnado en un Führer todopoderoso; el otro, un Estado lo más pequeño posible; uno proponía un Estado dirigista en términos económicos; el otro, una economía lo más liberalizada posible y que el Estado se encargue solo de lo más esencial; uno era racista y xenófobo y aplicaba la eutanasia y el genocidio sistemático de etnias, pueblos y grupos sociales enteros; el otro decía que todos debemos ser iguales ante la ley; uno era ultranacionalista y chauvinista; el otro, internacionalista y poco afecto al nacionalismo; uno consideraba que el Estado debía censurar las opiniones disidentes y matar a los que exponían estas opiniones; el otro era un firme defensor de la libertad de expresión; uno era un líder carismático, unipersonal y autoritario; el otro era antiautoritario. Podría seguir comparando pero creo que se entiende la idea…¿Otro ejemplo? Stalin era de izquierda y Malatesta era de izquierda. De nuevo, es obvio que son diferentes. No se necesita ser un politólogo famoso ni demasiado instruido para darse cuenta.

El punto es claro: “Izquierda” y “Derecha” son términos populares pero simplistas. El problema no es que sean simplistas: el problema es que simplifican mal. O sea, simplificar no es malo de por sí: a veces sirve para esquematizar y entender mejor algo para recién después empezar a hilar más fino o entrar en detalles. El problema con esta simplificación en particular es que es errónea de base. Entiendo que funcione en términos emocionales pero no sirve para nada más que eso. Hace mucho, escuché una frase que me quedó grabada:

“Derecha e izquierda no significan nada. Es solamente dónde ponés el demonio”.

100% de acuerdo.

Otro punto en contra de usar las palabras “Derecha” e “Izquierda” es que nos predisponen de antemano a pensar bien o mal de determinada ideología o persona. Si escuchamos que Jabotinsky es de derecha, ya lo prejuzgamos y pensamos que es de “los malos”. Esto es un tema cultural: mientras que en los países latinos ser de izquierda está bien visto y ser de derecha no, en Estados Unidos es exactamente al revés (si llegás a decir que sos de centro-izquierda, ya se creen que sos comunista y eso, para un estadounidense, es lo mismo que decir “Soy un ser miserable, malvado y rastrero”).

El problema básico y fundamental cuando hablamos de “Derecha” e “Izquierda” es que reducimos el espectro político a una sola variable. Y justamente las ideas políticas tienen muchas aristas y matices. Si tenemos en cuenta esto, me parece que los mejores test para medir las ideologías políticas son el diagrama de Nolan y el de Pournelle (y sus derivados). Lo interesante de estos test es que no son una línea recta: no hay sola variable (“Derecha” e “Izquierda”) sino dos (“Sociedad” y “Economía” o “Estado” y “Racionalismo”, dependiendo del caso). Una persona puede ser muy conservadora en términos sociales (pensar que la compra-venta y el consumo de drogas tiene que estar prohibida y que el matrimonio homosexual no tiene que ser legal, por ejemplo) y liberal en términos económicos (pensar que el Estado no tiene que intervenir en la economía) o ser muy conservador en términos sociales pero autoritario en términos económicos (estar en contra de la economía de mercado, por ejemplo). También podemos toparnos con alguien súper autoritario (estar convencido de que el Estado tiene que dominar y dirigir con mano de hierro toda actividad económica, política, religiosa, cultural y social) y antirracionalista (digamos, un mormón creyente en la astrología y amante de las terapias new age y la medicina china) y otro igualmente autoritario pero híperracionalista (un científico que trabaja en investigación, por ejemplo).

Entonces, ¿los diagramas de Nolan y Pournelle son infalibles? No. Son mejores que la línea recta “Derecha-Izquierda” pero tienen sus fallos. El más básico es que podríamos agregar más variables: la religión, la seguridad, la cultura, la ecología, el pacifismo, etc (claro que si empezamos a agregar variables, podríamos seguir hasta el infinito y justamente la gracia de estos diagramas es que nos dan una respuesta sobre nuestro lugar en el espectro político mediante unas pocas preguntas; a más variables, más preguntas y no tiene ninguna gracia hacer un test de 1000 preguntas). Otro error (bah, no sé si llamarlo “error”; en realidad, es solamente algo a tener en cuenta) es que estos test fueron creados en Estados Unidos: presuponen la cultura política estadounidense. Esto no es menor: la cultura política de cada país es única. Un ejemplo muy claro: el Obamacare. Para muchos estadounidenses, la salud pública es un gasto innecesario: el Estado no se tiene que encargar de darle un seguro médico a sus habitantes ni de pagarles medicamentos o una operación. Para un argentino, esto es un hecho: nadie va a discutir que tiene que haber un sistema de salud público (ojo, se puede discutir el alcance de este sistema, cómo hacerlo más eficiente o participativo, etc pero nadie pone en duda de que el Estado tiene que encargarse, de una u otra manera, de la salud pública). Otro ejemplo: Bernie Sanders se declara socialista y Lenin también. Sin embargo, solamente un verdadero ignorante no sabría ver la diferencia entre uno y otro: mientras que Lenin era un socialista marxista leninista, Sanders es un socialdemócrata que toma como modelo a los países escandinavos. No hay que ser un genio para darse cuenta de que ni el bando republicano ni el bando nacional eran monolíticos durante la guerra civil española: dentro del bando republicano, había anarquistas, socialdemócratas, socialistas, marxistas autoritarios y libertarios, nacionalistas vascos y catalanes, sindicalistas, anticlericales, reformistas, comunistas, demócratas cristianos, antifascistas y anarcosindicalistas; dentro del bando nacional, había fascistas, conservadores, monárquicos, corporativistas, carlistas, ultrarreligiosos católicos, falangistas y anticomunistas. La reducción a “Derecha” e “Izquierda” es imperdonable y denota pereza intelectual en el mejor de los casos.

A pesar de mis objeciones, tanto el test de Nolan como el de Pournelle son bastante buenos y cumplen con su objetivo: nos dan una idea bastante clara de dónde estamos parados en el espectro político.

Como sé que son curiosos, les dejo lo que me salió a mí en dos tests basados en el diagrama de Nolan :

En Test Político:

Su ideología es: Progresista
Los progresistas creen que el Estado debe corregir los defectos de la economía y avanzar hacia una sociedad con menos restricciones morales.

Colectivo-Individuo

Social: 70%

Económico: 30%

En Political Compass:

Economía: Izquierda/Derecha: -4,88.

Social: Libertario/Autoritario: -4,56.

Y los links para que hagan los tests ustedes:

http://www.testpolitico.com/

https://www.politicalcompass.org/test/es

Nota: escribí también sobre los términos “religioso” y “secular” en el judaísmo. Tomen esto como la primera parte de un artículo más grande, que engloba los dos temas y que podría tener como título “Clarificación sobre el uso y abuso de determinados conceptos”.

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