Sobre el blog

Introducción

En este blog me propongo hablar de sionismo. Ni más ni menos. Pero claro, esta palabra tan simple -”sionismo”- ha sido bastardeada, manipulada y distorsionada por intereses varios, tanto por izquierda como por derecha: que el sionismo es una conspiración mundial, que es imperialista, que es un enclave norteamericano en Medio Oriente, que pretende dominar el mundo; que los sionistas son illuminatis y masones; que el sionismo es fascista o comunista, antiliberal o demasiado liberal; que pretende destruir la civilización, que es el Anticristo, que hay que emprender una nueva Cruzada contra él; que el Estado de Israel es racista, genocida, antidemocrático y que hay que desmantelarlo.

Amantes de las conspiraciones hay en todos lados. No me interesa siquiera entrar a debatir con paranoicos. Este blog no es para ellos. Pero sí me interesa mostrar la diversidad, la multiciplicidad y la variedad que encarna el pensamiento sionista.

Partamos de una definición sencilla: el sionismo es el movimiento de liberación nacional del pueblo judío. Como tal, no es monolítico ni uniforme. Todo movimiento de liberación nacional tiene una base en común: el deseo de liberar a un pueblo determinado del dominio extranjero para así regir su propio destino; pero de allí en más, cada grupo, ya sea político, ideológico, económico o social, dentro de ese movimiento tendrá una interpretación diferente de qué significa esa liberación, cuáles son los medios para alcanzarla, cuál debe ser la táctica a seguir, qué implica esa liberación, etc. Un ejemplo: cuando se liberó la Argentina del dominio español, no todos los independentistas compartían el mismo proyecto de país: había monárquicos, aristócratas, republicanos y populistas; religiosos y anticlericales; conservadores y liberales; españoles, criollos, mulatos, mestizos, indígenas y negros; federales y unitarios; partidarios de un protectorado inglés, de tejer acuerdos con Francia, de mantener una cierta tutela española o de la independencia total de toda interferencia extranjera. Se libraron batallas políticas y hasta militares entre ellos: cada uno quería moldear el país de acuerdo a su propio criterio. Cada bando atrajo hacía sí a distintas personalidades, hubo alianzas y rupturas. En definitiva, el movimiento independentista argentino no fue monolítico, como ningún movimiento lo es. Y lo mismo es aplicable al sionismo: es demasiado complejo como para ser encerrado en una frase o en un párrafo. Como todo movimiento (como todo en la vida), tiene sus vueltas, sus contradicciones, sus logros y desaciertos: Jabotinsky no es Katzenelson, Buber no se parece a Kahane, y Ben Gurión no es Louis Brandeis; el revisionismo se diferencia del sionismo socialista, y estos dos del religioso; y, a su vez, dentro de cada uno de estos grupos hay subgrupos y divisiones internas. Hay muchos más nombres, muchos más matices, muchas más aristas. La idea es: bajo el paraguas del sionismo se esconde una inmensidad de visiones sobre el judaísmo, el rol de Israel, la Diáspora, la relación con otras naciones, la política, la identidad, la religión, la nacionalidad y muchísimas cosas más.

El objetivo de este blog es dar a conocer esa multiplicidad del sionismo. Dejar de lado las fórmulas huecas y analizar en profundidad el pensamiento y la práctica sionistas.

Apunto a un público amplio: a los sionistas, para que amplíen sus conocimientos y puedan tomar una posición crítica y personal sobre el sionismo; a los antisionistas, para que se replanteen su posición o, por lo menos, entiendan a los que piensan de otra manera; a los indiferentes, para que puedan conocer qué es el sionismo. A todos, para que debatan, pregunten, interroguen, analicen y desmenucen.

Metodología

El enfoque de este blog es ideológico. Es decir, voy a analizar principalmente ideologías, y no tanto hechos puntuales. Este no es un sitio de historia: no me propongo narrar en detalle toda la historia del Estado de Israel ni su conflicto con los palestinos. Por supuesto, el tema va a estar sobre el tapete pero siempre en función del debate ideológico, no solamente como hecho histórico. Por otro lado, no estoy aquí para hacer propaganda: no voy a ponerme a defender cada acción del Estado de Israel ni tampoco a criticarlo constantemente. Más allá de mis propias ideas -que pueden leer acá-, intento tener un acercamiento lo más objetivo posible (soy bien consciente que todo lo que decimos, pensamos y hacemos tiene una cuota no menor de subjetividad; después de todo, eso es lo que nos constituye como seres humanos: el hecho de ser intérpretes implica ser intermediarios; vale decir: estamos “entre” y siempre hay una mediación entre el lector y el texto, o el oyente y la música, etc; aun así, uno puede exacerbar esa subjetividad o intentar alcanzar cierto grado de objetividad): si determinado autor dijo o dice algo con lo que no estoy de acuerdo, bienvenido sea; si determinado grupo político sionista toma o tomó determinadas posturas que me parecen inmorales, no voy a esconderlas. Las mostraré y explicaré: lo que más me interesa es analizar el porqué de las cosas, no hacer una apología que esconde situaciones o datos para convencer a la gente.

Intentaré que el formato sea similar al de una enciclopedia. Con esto no quiero decir que el tono va a ser enciclopédico en el sentido de solemne sino en cuanto a que voy a intentar desarrollar los temas de manera clara y fiel a sí mismos.

Por si no quedó claro: voy a intentar que mi opinión no sea lo más relevante. No estoy acá para decir que pienso esto o aquello sino para presentar lo que dijeron otros. Por supuesto, la forma en que cada uno presenta las cosas dice mucho de quién es y qué piensa y hace pero, como ya dije antes, voy a intentar mantener la mayor dosis posible de objetividad.

¿Qué es lo que hace a este blog distinto de los demás?

Principalmente, como dije antes, que no es propagandístico. Mi interés es educar y suscitar debates, no justificar y excusar. Por el lado de los antisionistas, la web está llena de conspirativos, que se la dan de antisistema y critican sin fundamento al sionismo internacional y otras estupideces ridículas, sin ninguna conexión con la realidad; también están los pseudoprogresistas, que hablan del Estado de Israel imperialista, colonialista, racista y supremacista, de manera claramente tendenciosa y prejuiciosa. Como reacción frente a estas acusaciones infundadas, surge, por el lado de los sionistas, una tendencia a la propaganda: mostremos que el Estado de Israel es maravilloso, que no tiene problemas y que el sionismo es lo mejor que le pudo haber pasado a Medio Oriente. Y así avanza cada vez más la idea de que hay que defender a toda costa al Estado de Israel, y esto incluye apoyar cada acción política, económica, social o militar  que tome el gobierno de turno.

Frente a estas dos posturas -el antisionismo ciego y el sionismo acrítico-, quiero mostrar que hay una tercera opción: un sionismo crítico. Vale decir: un sionismo orgulloso de sí mismo pero no autojustificatorio. Sionismo no es defender a ultranza al gobierno israelí sino defender a ultranza el derecho a la existencia del Estado de Israel como Estado judío para el pueblo judío. La diferencia entre una y otra es abismal: afirmo que se puede ser sionista y criticar a Netanyahu, a Itjzak Rabin y/o a Ben Gurion. Afirmo que el sionismo -como cualquier otro ideal político- no se sostiene por el ejercicio apologético sino por la acción y el debate. Afirmo, sí, que criticar a todos los grandes ideólogos y figuras políticas sionistas no hace a una persona más o menos sionista. Sí, tiene que haber un mínimo denominador común, pero ese mínimo no es el conformismo: defender a un gobierno no es defender a un Estado. Uno puede ser crítico de la línea que va desde Herzl hasta nuestros días y no por eso dejar de ser sionista . El único requisito para ser sionista es luchar por la existencia de un Estado judío para judíos en la Tierra de Israel. La extensión de ese Estado, el régimen político y social del mismo, el funcionamiento de su economía, las relaciones de ese Estado con el resto del mundo, la relación entre sus ciudadanos y los judíos de la Diáspora, la mejor forma de solucionar el conflicto árabe-israelí, el lugar de la religión en este Estado, su política migratoria, la cultura en dicho país o nuestro acuerdo o no con el régimen imperante no son la sustancia del sionismo. Lo que quiero decir, en resumidas cuentas, es que la labor propagandística es una y la ideológica, otra. Me parece importante mostrar que el sionismo es múltiple, y por eso sus caras son múltiples. Es una verdadera pena que esta riqueza de pensamiento y acción quede sepultada por nuestro miedo al qué dirán o por nuestro error de identificar sionismo con la defensa del gobierno israelí.

Entonces, en pocas palabras: lo que hace diferente a este blog es su enfoque. No digo que el enfoque propagandístico esté mal. Al contrario, creo que es necesario para contrarrestar la demonización del Estado de Israel. Pero así como existe ese enfoque, debería existir otro, más racional y honesto intelectualmente, aunque más complejo y menos digerible al primer bocado. Y como no encuentro a nadie que se encargue de ese enfoque en español, me pongo al hombro la tarea.

Y otro detalle que creo que es relevante aclarar: siempre voy a intentar basarme en fuentes originales. O sea, si escribo sobre Herzl, por ejemplo, es porque leí todo lo que pude de Herzl, no solo cosas sobre Herzl. Y así con todos los políticos, autores, pensadores y activistas que vean en este blog. Es importante diferenciar entre lo que dice A y lo que interpretaron los seguidores de A: los casos de Herzl, Jabotinsky y Rab Kook son muy claros en este sentido. No quiero adelantarme -ya voy a escribir sobre ellos- pero básicamente sus personalidades son tan paradójicas que van a dar pie a interpretaciones mutuamente excluyentes, y todas van a considerarse a sí mismas herederas de sus respectivos legados. Nada muy diferente de lo que pasa con los grandes próceres de cualquier nación. Después de todo, ¿quién es el “verdadero” Manuel Belgrano? ¿El creador de la bandera argentina, el patriota liberal, el que defiende la monarquía constitucional, el militar, el hombre preocupado por la educación popular, el ferviente independentista o el loco que propuso poner a un rey inca como gobernante en pleno siglo XIX?

El nombre del blog

Casi seguro todavía te quedó picando la pregunta: ¿Qué significa el nombre del blog? מרד הקדוש (“Mered HaKadosh”) significa algo así “La rebelión santa” o “La rebelión consagrada” en hebreo. En pocas palabras, era el slogan del movimiento del Kibutz Hadati allá por la década de 1930. Sintetiza mi propia idea de lo que significa el sionismo: una rebelión contra el destino judío, ese asociado con el ghetto, los pogroms, la Shoá; pero una rebelión en aras del Cielo, no una que quiebra con D-s sino una que busca reconstruir al pueblo judío y su relación con D-s. Más allá de los detalles puntuales de la militancia política de ese grupo, me gusta mucho la imagen poética que transmite la frase. Para más detalles sobre mí, lean Quién soy.

Uso del hebreo

En este blog van a encontrar con relativa regularidad que uso palabras en hebreo. El motivo es bastante obvio: la abrumadora mayoría del pensamiento sionista está escrito en hebreo. Cuando aparezca algún concepto fundamental, lo voy a escribir en hebreo porque cada idioma tiene sus propias resonancias. Ustedes saben: traduttore traditore, toda traducción implica una pérdida de significados, traducir es reescribir. De todos modos, siempre voy a poner la traducción al castellano entre paréntesis al lado del vocablo hebreo y, de ser necesario, alguna nota que explique lo que se pierde en la traducción.

¿Pero no estaré exagerando? Veamos dos ejemplos: las palabras דתי y חילוני muchas veces son traducidas como “religioso” y “laico” respectivamente. Es una traducción errónea: en el judaísmo, no hay religiosos y laicos en el sentido occidental y cristiano del término porque no hay división entre clero y laicos. Los rabinos no están consagrados a D-s y los laicos son pobres pecadores simple y sencillamente porque no existe tal concepto. Más aún: דתי y חילוני no son categorías religiosas sino sociológicas. Ser דתי no implica ser rabino -de hecho, la mayoría de los דתיים no lo son-. Otros traducen דתי como “ortodoxo” y חילוני como “reformista”. Otra vez estamos frente a una mala traducción: las denominaciones (ortodoxo, conservador y reformista) son un fenómeno que surge en el seno del pueblo judío en la Alemania del siglo XIX y se termina de asentar en Estados Unidos y, de allí, se exporta a otros países; pero es un fenómeno marcadamente local que hace referencia a barreras ideológicas, sociales y religiosas dentro de esas comunidades. En Israel, la gran mayoría de los judíos no se identifica con ninguno de estos tres movimientos: el porcentaje de conservadores y reformistas es ínfimo y la vasta mayoría de los דתיים no se identifica con el vocablo ortodoxo (incluso diría que dentro de la categoría דתי entran varios sectores que, en Estados Unidos, no serían considerados parte de la ortodoxia). Otros optan por traducir דתי como “tradicionalista” pero la palabra tradicionalista, al menos en la Argentina, está asociada con el movimiento conservador, que en nada se parece al דתי. Quizás una traducción aceptable de חילוני sea “secular” pero esto también puede dar lugar a confusiones: en la amplia mayoría de los casos, un judío secular en Israel sigue considerándose a sí mismo judío, mientras que la secularidad en la Diáspora está asociada, en mayor o menor medida, con la asimilación. En definitiva, vean cómo dos simples palabras de uso cotidiana ( דתי y חילוני) me llevaron todo un párrafo gigantesco para ser explicadas y todavía no llegamos a una traducción aceptable. ¡Y no mencioné otras categorías dentro de la sociedad judía israelí como los חרדים, חרדלים,דתיים לאומיים o מסורתיים! Como ven, el tema de la traducción es complejo y por eso prefiero mantener términos claves en hebreo. Como entiendo que muchos lectores no saben ese idioma, siempre voy a traducir; pero tengan en cuenta que toda traducción es aproximada así que mi recomendación es: si saben leer en hebreo, no duden en dirigirse directamente al término original.

Links

No son afiliados: no es que yo los linkeo y ellos me linkean a mí. Son más que nada páginas que recomiendo y que están más o menos relacionadas con la temática de este blog. Si conocés/escribís alguna que te gustaría que aparezca, mandame un e-mail con el link explicando por qué. Si me gusta y me parece significativa, la voy a agregar.

Derechos de autor

Este blog me lleva esfuerzo, trabajo y tiempo. Créanme: mucho esfuerzo, mucho trabajo y mucho tiempo. Así que si alguno quiere copiar alguna parte de este blog, pido por favor que indique claramente la fuente. Me encanta que alguien piense que algo que escribí vale la pena y decida mostrárselo a otros pero siempre y cuando ponga un link a este blog, remarcando que está copiado de acá. Es muy molesto trabajar durante horas, días o incluso meses en un artículo y que, de repente, venga alguien y, en un segundo, se apropie del trabajo propio.
Piensen que cada artículo ocupa unas diez páginas en Word en letra tamaño 10 (generalmente, más). Solamente la escritura del artículo me tarda unas doce horas (como mínimo). A eso hay que sumarle: el trabajo de documentación (buscar fuentes, rastrear libros, visitar bibliotecas, recorrer internet en busca de textos, videos y audios), la lectura, visión o escucha de las fuentes (que lleva su buena cantidad de días), la recopilación de fuentes (decidir qué es lo más relevante dentro de esa maraña de información que encontré), la relectura del material relevante (que implica anotar, subrayar, tachar, etc) y el análisis del material (o sea, la interpretación personal de las fuentes, que significa no solo decir que Fulanito afirma tal cosa sino también comprender el enfoque general de su pensamiento, su visión del mundo, sus posturas filosóficas, etc así como relacionar todas las fuentes de manera tal que formen una continuidad más o menos homogénea). Todo este trabajo es arduo y complicado. ¿Se acuerdan de cuando tenían que hacer un trabajo práctico para la universidad? Más o menos lo mismo. Con la diferencia de que no lo hago por una buena nota o un aprobado sino por amor al arte, claro. Y que, como disfruto lo que hago (porque, después de todo, esto es un hobby), me puedo pasar muchísimo tiempo para documentarme correctamente y para comprender de la mejor manera posible alguna rama del sionismo.
Así que de nuevo, y por última vez: tené en cuenta y valorá el trabajo y el esfuerzo del otro y, si vas a copiar algo de este blog, siempre (¡pero siempre, eh!) decí la fuente.

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