Rab Joseph Dov Soloveitchik (parte 18)

Una alternativa religiosa no mesiánica

A pesar de que generalmente se presenta (con justa razón) a Rab Soloveitchik como una alternativa no mesiánica al sionismo de Rab Kook, creo que tenemos que hacer dos o tres aclaraciones importantes para no malinterpretar la filosofía de Rab Soloveitchik: en primer lugar, la falta de menciones explícitas al Mashiaj (Mesías), la Redención y la Salvación no implica necesariamente la negación de estos elementos sino más bien su subordinación a otros más relevantes; en segundo lugar, la ausencia de mesianismo no tiene por qué ir de la mano de una visión no religiosa o antirreligiosa; en tercer lugar, existe una tensión entre mesianismo y pragmatismo -esto es obvio para cualquier observador- pero eso no implica que el mesianismo esté, por la fuerza, reñido con las posibilidades prácticas y las situaciones concretas.

Empecemos con el primer punto. La visión mesiánica es una parte importante (quizás incluso esencial) del judaísmo. Uno de los trece principios de fe del Rambam (Maimónides) es la creencia en la futura llegada del Mashiaj (Mesías): si bien algunas autoridades discuten la importancia relativa de esta creencia, poniendo en duda si es un principio fundamental de la fe o no, nadie duda de que es una parte importante del judaísmo. La creencia en el Mashiaj, entonces, no es un simple accesorio sino que forma parte integral de la forma de vida judía tradicional. Ahora bien, hay que distinguir entre la visión mesiánica (“Va a llegar la Redención”) y el mesianismo (“Tenemos que actuar para acelerar la Redención porque ya está cerca”). La primera es legítima y necesaria; la segunda, bastante más compleja y peligrosa. Acá me parece que hay un punto importante: la casi total ausencia de menciones explícitas a la Redención y el Mesías en las obras sionistas de Rab Soloveitchik no anulan su visión mesiánica pero sí lo muestran como alguien consciente de los peligros asociados con un mesianismo activo y militante.

Vayamos al segundo punto: la falta de connotaciones mesiánicas no implica un punto de vista secular o no religioso. Uno de los grandes logros del sionismo secular fue distinguir entre la restauración de la soberanía política nacional del pueblo judío y la visión mesiánica, dejando bien en claro que el objetivo del movimiento sionista era estrictamente político o, a lo sumo, cultural y social. Max Nordau fue uno de los primeros en establecer de manera clara y contundente que el sionismo nada tenía que ver con la Redención Mesiánica. Pero también se puede ser sionista religioso sin no relacionar al sionismo con el Mesías. Se puede apoyar al Estado de Israel por cuestiones pragmáticas, económicas, sociales, culturales e incluso religiosas sin necesidad de hacer hincapié en el mesianismo. Esta era la postura de Moshe Unna, por ejemplo, quien veía al Estado de Israel como un desafío para la renovación de la vida judía mediante la actualización y puesta en práctica de una Halajá nacional y un Estado regido por leyes basadas en el acervo religioso-cultural judío.

En tercer lugar, el divorcio entre mesianismo y pragmatismo es un lugar común en el discurso de los detractores del sionismo religioso basado en las enseñanzas de Rab Kook. Sin embargo, no hay una relación lineal entre mesianismo y falta de pragmatismo: así como el idealismo no implica necesariamente una mirada poco realista ni disociada de las necesidades prácticas, el mesianismo no tiene por qué estar reñido con el pragmatismo.

Algunos intérpretes argumentan que el no mesianismo de Rab Soloveitchik le permite evitar las posiciones extremistas de algunos seguidores de Rab Kook. Por otro lado, algunos críticos dicen que, al no considerar las implicancias revolucionarias del sionismo y el Estado de Israel, Rab Soloveitchik termina siendo una fuerza conservadora y reaccionaria, cuya influencia impide la consolidación de cambios necesarios en el judaísmo para hacer frente a la estatalidad y la restauración de la soberanía política nacional judía. Según esta lectura, Rab Soloveitchik no fue lo suficientemente audaz y no comprendió los desafíos inherentes al sionismo.

¿Mesianismo oculto?

A pesar de lo que dijimos arriba, podemos hacer otra lectura: hay mesianismo en las obras sionistas de Rab Soloveitchik, pero este mesianismo se esconde bajo un manto de alusiones, guiños y doble sentidos. Si bien reconozco que este tipo de lectura puede resultar especulativa, creo que hay razones de peso para afirmar que, sin llegar al mesianismo explícito de la obra de Rab Kook, hay una serie de cuestiones que muestran que claramente Rab Soloveitchik vio la Mano de D-s en la creación del moderno Estado de Israel, le dio un significado especial a este evento (sobre estas dos cuestiones no hay ningún tipo de duda) y que es posible también que le haya dado una interpretación mesiánica (esta cuestión es especulativa y obviamente debatible).

El primer punto a tener en cuenta es la elección del título de su ensayo sionista más famoso: “Kol Dodi Dofek” significa literalmente “La voz de mi amado clama”, pero también es un versículo clave en Shir HaShirim (Cantar de los Cantares). Utilizar un texto que se ha interpretado tradicionalmente como una metáfora de la relación amorosa entre D-s y el pueblo judío como punto de partida para hablar de sionismo no es para nada inocente. Todo lo contrario, es un llamado a poner a D-s en el centro de nuestro compromiso sionista.

Pero hay más. El antisionismo de tinte religiosa utiliza como una de sus principales fuentes un pasaje talmúdico conocido popularmente como Los tres pactos. No voy a entrar en detalles porque debería dedicarle muchas líneas y sería irse por las ramas (hay libros enteros dedicados al tema), pero hay algo muy interesante: este pasaje es una exégesis de fragmentos de Shir HaShirim. Así, la elección de Shir HaShirim como puntapié inicial para presentar su visión sionista se transforma en una polémica sutil contra las lecturas antisionistas del mismo texto.

!Rab Soloveitchik toma un texto utilizado muchas veces por los antisionistas y lo presenta como la base de su postura sionista! Y lo mejor es que no se lo saca de la galera sino que utiliza como fuente al clásico libro de filosofía judía, el Kuzari, de Rab Yehuda Halevi para redoblar la apuesta: así como en la época de Ezra y Nejemia la aristocracia, la clase alta y la mayoría del pueblo decidió quedarse con su vida acomodada en Babilonia en vez de retornar a Israel para reconstruir el Beit Hamikdash y retomar la soberanía nacional, así también hoy los judíos (incluso los religiosos, incluso los idealistas, incluso los líderes) prefieren quedarse en Estados Unidos, Argentina o Italia en vez de aceptar el desafío de vivir en Israel y construir un país propio.

En otras palabras, cualquier persona versada en la literatura judía clásica al leer Kol Dodi Dofek siente un eco mesiánico. Así, podemos decir que, aunque no explícito, hay un cierto aire mesiánico en el sionismo de Rab Soloveitchik. El mensaje es claro: “Escuchá la voz del Amado”. Escuchá la voz de D-s que te llama.

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