Moses Mendelssohn (parte 6)

El judaísmo es ley

Uno de los puntos esenciales del pensamiento judío de Mendelssohn es su rechazo al dogmatismo. Para él, el judaísmo es una religión basada en la ley, no en dogmas:

Podemos meditar sobre la Ley (…) Podemos analizar su espíritu, pero nuestros razonamientos no pueden liberarnos del cumplimiento estricto de la Ley: el temor a D-s traza una línea entre especulación y práctica que ningún judío consciente puede traspasar.

En este sentido, podemos plantear un contraste entre judaísmo y cristianismo. El judaísmo es ley revelada; el cristianismo, religión revelada. Dicho de otra manera, el cristianismo impone un modo de pensar: dogmas; el judaísmo impone un modo de actuar: leyes. El cristianismo, por su propia naturaleza de religión, se basa en decirnos qué ideas son correctas y cuáles no: dicta normas de pensamiento. El judaísmo, en cuanto ley, se basa en proponer un modo de vida: dicta normas de conducta.

Una consecuencia de este enfoque es que el judaísmo se transforma en una ortopraxis, no una ortodoxia. Hay comportamientos correctos, no ideas correctas. Hay acciones que son aceptadas y/o sancionadas por el judaísmo normativo: los ideales y los valores universales se simbolizan en prácticas concretas judías, y son estas prácticas las que distinguen al judío del no judío. No los ideales, porque, como ya explicamos anteriormente, las verdades racionales son universales. En términos más sencillos, tenemos el ideal monoteísta. La creencia en un solo D-s es una verdad a la que podemos acceder mediante el uso de la razón: es algo que cualquier persona conoce si utiliza su razón de la manera adecuada (siempre siguiendo lo que dice Mendelssohn, por supuesto). Esta creencia (mejor dicho, verdad, en términos de Mendelssohn) monoteísta se concretiza en acciones particulares, que son simbólicas de esta verdad racional. En el caso del judaísmo, no arrodillarse frente a estatuas, no incitar a la idolatría, rezar o recitar el Shema Israel son buenos ejemplos de esto. No es que el judaísmo sea “verdad” y el cristianismo o el Islam no lo sean sino que los tres actualizan en prácticas diversas las mismas verdades (monoteísmo, Providencia Divina, existencia del alma etc).

Ahora bien, ¿por qué el judaísmo es ley y, por lo tanto, ortopraxis, y no dogma y, por lo tanto, ortodoxia? ¿De dónde surge esta concepción? La respuesta es muy sencilla e interesante. Ya explicamos que las verdades racionales son patrimonio de la humanidad: cualquiera puede comprehenderlas, haciendo uso de la razón, la facultad humana por excelencia. Sería redundante que D-s nos revelase que existe el alma, por ejemplo. La existencia del alma, según Mendelssohn, puede demostrarse mediante pruebas racionales. Así como D-s no reveló la ley de gravitación universal o la ley de Poiseuille, tampoco reveló la existencia del alma: estas son cuestiones que podemos comprehender mediante el uso de la razón, por lo que no necesitamos revelación alguna. El contenido de la revelación son leyes, no dogmas, porque es en la acción donde debemos exteriorizar estas verdades a las que accedemos mediante la razón. El judaísmo demanda acción, no fe ciega.

Todo este enfoque le trajo problemas a Mendelssohn. Por un lado, sus críticos más tradicionalistas y ortodoxos le reprocharon haber dejado de lado los aspectos dogmáticos e ideológicos del judaísmo, negando los valores e ideales de la Torá en pos de un universalismo difuso. Por otro lado, la generación siguiente de filósofos judíos, muchos de ellos románticos, lo acusó de ser un racionalista descarado; otros, de tendencia hegeliana, lo vieron como una especie de anti-idealista.

Me quiero detener en esta última acusación porque me parece interesante: los hegelianos argumentaban que Mendelssohn, al proclamar que el judaísmo era una revelación de leyes, lo transformaba en una mera sucesión de prácticas, sin ideología relevante de fondo. Para estos críticos, la esencia del judaísmo estaba en las ideas, no en la práctica. Seguramente alguna vez habrán escuchado el argumento: los rituales cambian, los valores son eternos. Bueno, los hegelianos argumentaban que Mendelssohn había menospreciado el lugar de los valores. A decir verdad, esta es una acusación fuerte y, a la vez, bastante endeble: lo cierto es que Mendelssohn no destaca los valores judíos porque no cree que sean, en lo esencial, diferentes a los cristianos. Para él, los valores son universales y el judaísmo simplemente es una forma de “bajar a tierra” esos valores que comparte toda la humanidad.  Una crítica más correcta, entonces, debería ir dirigida a discutir la universalidad de los valores, antes que a afirmar libremente que Mendelssohn menosprecia las ideas.

El “protosionismo” de Mendelssohn

Podría escribir varios párrafos pero la verdad es que no podría decirlo mejor que Gustavo Perednik así que voy a citarlo directamente:

Por esa época, un terrateniente sajón de nombre Rochus Friedrich Conde de Zu Lynar (que había sido diplomático danés) le presentó a Mendelssohn un proyecto de establecer un estado judío en Palestina. Se trata de un intercambio epistolar poco conocido. Lynar escribe el 23 de enero de 1770 y Mendelssohn responde a los tres días rechazando la idea, por tres motivos. Algunos resumen el argumento de Mendelssohn para negar en el siglo XVIII la posibilidad de un Estado, en que éste habría podido nacer solamente después de una guerra europea. La guerra era el resultado de que las potencias europeas iban a oponerse al proyecto. Valga agregar que efectivamente estalló una guerra europea para que el mundo reconociera la irreversibilidad del Estado judío, pero lo que Mendelssohn no previó es que dicha guerra tendría como eje la destrucción de la tercera parte de la judería mundial.

Con todo, la síntesis es insuficiente, ya que en el rechazo de Mendelssohn hay dos argumentos más muy elocuentes. Uno, es que los judíos, debido a su prolongada servidumbre, no serían capaces del espíritu de libertad que requería la empresa. Otro, que el proyecto demandaría una vasta fortuna y los judíos eran mayormente pobres. Un siglo después, Teodoro Herzl coincidió en que los judíos no contaban con las riquezas necesarias como para llevar a cabo la empresa, y propuso la creación de la Compañía Judía, «encargada de la liquidación de las pertenencias de los judíos emigrantes y de la organización de la vida económica en el nuevo país». En suma, había un obstáculo económico, que imponía la mentada solución de una especie de banco del pueblo judío, y un escollo político, que se traduciría en una guerra no deseada. Ambos reparos de Mendelssohn probaron ser ciertos, y de algún modo el Estado de Israel fue moldeado por sus necesidades de defensa militar y ayuda exterior.

Lo que permanece en el terreno de la especulación es el tercer punto. Mendelssohn consideraba que la empresa sionista estaría indisolublemente ligada al espíritu de libertad que animara a los judíos. Quizá también Herzl alude a este aspecto cuando con optimismo, al final de su obra El Estado Judío (1895) anuncia que «el mundo se liberta con nuestra libertad, se enriquece con nuestra riqueza y se engrandece con nuestra grandeza». Se necesitaba de capacidad para hacer la guerra, y de recursos económicos, pero la columna central en la que se apoyaría el Estado hebreo era su innegociable vocación de libertad. Es posible rechazar la condición de sionista de Mendelssohn, ya que, aunque colaboró en llevar al judío hacia la modernidad, la inmadurez de las condiciones históricas en las que vivió, le impidió la realización concreta de ninguna de las ideas que planteara en relación al sionismo. Así, Iaakov Katz, de la Universidad Hebrea, no considera que haya sionismo hasta tanto la idea no fuera traducida en fuerza social. Por ello, la mayor parte de los estudiosos establece el siglo XIX como catapulta, y ningún momento previo.

La próxima entrega será la última sobre Moses Mendelssohn. Veremos más en detalle algunas de las críticas de sus sucesores y contemporáneos y su relevancia actual, aplicando su pensamiento a casos concretos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s