Rab Zvi Yehuda Kook

Erudito de la Torá

Rab Zvi Yehuda Kook nació en 1891 y falleció en 1982. Hijo de Rab Isaac Abraham Kook, fue rabino y ראש ישיבה (“Rosh Yeshivá”; literalmente, “cabeza de Yeshivá”; o sea, director educativo de un centro de estudios religiosos judíos) de la Yeshivá Mercaz HaRav y uno de los líderes más influyentes del sionismo religioso. Rab Kook hijo es famoso por su erudición en תורה (“Torá”) y su conducta piadosa. Aclaro esto porque, si bien hoy nos enfocamos en los aspectos políticos (y más específicamente, sionistas) de su vida y obra, es importante ver la imagen completa para no confundirnos: Rab Kook hijo no fue un político, por más que su vida está salpicada de militancia política, ni tampoco un hombre de Estado, por más que su influencia es innegable en la política israelí.

Padre e hijo

La forma más simple de entrar al pensamiento de Rab Zvi Yehuda Kook es mediante la obra de su padre, Rab Isaac Abraham Kook. De hecho, Rab Zvi Yehuda es el sucesor por excelencia de Rab Kook padre no solo por ser el hijo sino por haber sido elegido Rosh Yeshivá de Mercaz HaRav. Volvamos para atrás un poco para entender por qué digo esto…

La Yeshivá Mercaz HaRav es una Yeshivá fundada por Rab Kook padre. Siguiendo su lineamiento ideológico, tiene una orientación דתי לאומי (“Dati Leumi”; sionista religiosa). Además, es una de las Yeshivot más grandes de Israel. Como tal, es muy influyente, principalmente entre los דתיים לאומיים (sionistas religiosos). Por si alguna persona no judía lee esto y no entiende bien a qué me refiero, es importante que se tengan en cuenta que una Yeshivá no es simplemente un seminario religioso como se lo podría imaginar un católico. ¿Qué quiero decir con esto? Si yo les digo que una Yeshivá es un seminario religioso judío o un seminario rabínico, ustedes probablemente se imaginen que es un monasterio o un lugar donde van jóvenes para ser futuros rabinos, eclesiásticos dedicados a lo espiritual. Y esto sería un grave error de concepto: estarían trasplantando el concepto occidental y cristiano a un contexto judío, que es muy diferente. Una Yeshivá es una institución educativa a la cual asisten jóvenes y adultos a estudiar Torá en todas sus ramificaciones. Es posible que alguno de estos alumnos quiera estudiar para rabino pero esto no es un requisito para entrar a una Yeshivá. O sea, estudiar en una Yeshivá es una obligación que incumbe a todo judío, no solo a los rabinos. Como ya dije en algún lugar en este blog, la distinción entre religiosos y laicos, tal como la entiende la Iglesia Católica, es una idea absolutamente ajena al judaísmo.  Toda esta aclaración no es gratuita: quiero que entiendan que una Yeshivá tiene un poder de convocatoria mucho mayor que un seminario eclesiástico y que su influencia excede a la estrictamente religiosa.

Pero volvamos a Mercaz HaRav, la Yeshivá fundada por Rab Kook padre. Decía que tiene una orientación marcadamente Dati Leumi. Con eso me quedo corto: podría decir sin exagerar que es uno de los bastiones del sionismo religioso. Mercaz HaRav es una institución muy prestigiosa por su alto nivel académico (en el área que le incumbe, claro está). A su vez, tiene ese elemento ideológico distintivo. En el caso particular de Mercaz HaRav, apunta en general –aunque no exclusivamente- a un público joven y su alumnado está compuesto mayoritariamente por jóvenes de entre 18 y 25 años. Es importante tener en cuenta que la influencia de Mercaz HaRav excede a la propia institución: muchísimos rabinos que estudiaron en esta Yeshivá fundaron otras en distintos lugares de Israel, asociadas ideológicamente con Mercaz HaRav.

Creo que los últimos dos párrafos nos ayudan a contextualizar aquello que decía más arriba sobre lo importante que era la asunción de Rab Zvi Yehuda Kook como Rosh Yeshivá de Mercaz HaRav. El puesto, más allá de que da clara muestra de su erudición y su piedad religiosa, le confiere prestigio, lo legitima como el sucesor de su padre y lo confirma como el líder educativo de varias generaciones de sionistas religiosas. Incluso una persona Dati Leumi que no haya estudiado en Mercaz HaRav está influenciado por Rab Zvi Yehuda: lo conoce y probablemente lo admira; y si no es así, sus rabinos o maestros sí. En el peor de los casos, un sionista religioso puede admirar a Rab Zvi Yehuda por su erudición y piedad pero rechazar alguna de sus enseñanzas. Lo que es imposible es que sea indiferente.

Torat Eretz Israel

Tomando como base las enseñanzas de Rab Kook padre, Rab Zvi Yehuda desarrolla una idea que está en el centro de su filosofía: תורת ארץ ישראל (“Torat Eretz Israel”; literalmente, “Torá de la Tierra de Israel”). ¿Qué significa? Podemos entrar al tema diciendo, muy sucintamente, que se refiere a una diferencia cualitativa entre la Torá de la Tierra de Israel y la del resto del mundo. ¿Qué quiere decir esto? Digamos que el estudio de Torá y cómo ésta se vivencia cotidianamente varía radicalmente de acuerdo a si estamos geográficamente ubicados en la Tierra de Israel o no. O sea, si estudio Torá en Israel, puedo alcanzar niveles de entendimiento que me resultarían imposibles de alcanzar en cualquier otra parte del mundo. Asimismo, en Israel es posible conectarse con D-s de maneras que a alguien que vive en otro lugar del planeta le pueden parecer impensables. ¿Por qué? Porque el lugar natural del pueblo judío es la Tierra de Israel: ése es el lugar que le corresponde en el orden cósmico. Un judío viviendo fuera de la Tierra de Israel es una anormalidad y, por eso, su Torá está distorsionada. No es que haya que negar a los grandes sabios judíos que viven o vivieron fuera de la Tierra de Israel ni desvincularse de la masa del pueblo judío que vive en Estados Unidos, Argentina o cualquier otro país que no sea Israel (o, mejor dicho, la Tierra de Israel) sino que simple y sencillamente es más fácil, por naturaleza, vincularse con D-s y su Torá en la Tierra de Israel que en otro espacio geográfico. Como se darán cuenta, para Rab Zvi Yehuda Kook la Tierra de Israel no es solamente un espacio físico sino también uno espiritual.

Si leyeron la entrada que escribí sobre Rab Kook padre, probablemente hayan notado una notable similitud…Y no estarían para nada equivocados: Rab Zvi Yehuda toma como base las ideas de su padre para su concepto de Torat Eretz Israel. Las ideas de la diferencia entre el גלות (“Galut”, Exilio o Diáspora) y la גאולה (“Gueulá”, Redención) o de que estamos en los comienzos de la Era Mesiánica son retomadas por Rab Zvi Yehuda. Vean cómo la Torat Eretz Israel sería una Torá de Gueulá, renovada y resplandeciente, y ésta queda relacionada inevitablemente con el proceso de Redención Mesiánico. Fíjense cómo Rab Zvi Yehuda Kook traspasa el concepto de la Gueulá a un elemento muy palpable, como lo es el mismo estudio y la propia vivencia diaria de la Torá. Vean cómo es imposible entender a Rab Kook hijo sin entender a Rab Kook padre. Por eso les decía al principio de esta entrada que si no entendemos que Rab Zvi Yehuda fue el sucesor de su padre, es muy complicado captar gran parte de su pensamiento y acción. Sin embargo, la ecuación no funciona a la inversa: no caigamos en el error común de ver a padre e hijo como una unidad. Hay profundos quiebres, omisiones, exageraciones y reelaboraciones que no se pueden obviar. De lo contrario, estaríamos cayendo en simplificaciones erróneas. O sea, no se puede entender a Rab Kook hijo sin entender a Rab Kook padre pero sí se puede entender a Rab Kook padre sin haber siquiera escuchado hablar de su hijo.

Es importante aclarar, ya que estamos, que este concepto de Torat Eretz Israel no es un concepto que Rab Zvi Yehuda se saca de la galera. No creamos que está inventando la idea porque le parece linda e interesante. No, este concepto atraviesa la literatura judía de todas las épocas y lo podemos encontrar a lo largo del Tanaj, la Mishná, el Talmud y los Midrashim, así como en diversas obras filosóficas, cabalísticas y halájicas. Lo original de Rab Zvi Yehuda Kook no radica en el concepto en sí, que existe desde hace miles de años, sino su desarrollo y aplicación práctica. Mientras que para muchas generaciones de judíos emigrar a la Tierra de Israel era una utopía o, en el mejor de los casos, una travesía peligrosa, para nuestra generación es relativamente fácil asentarse en la Tierra de Israel: nuestras barreras normalmente son más psicológicas que otra cosa. Así, se nos abre la posibilidad de vivir en Israel y acceder a esa espiritualidad a la que nuestros antepasados, que vivieron en Galut, no pudieron acceder.

La Tierra de Israel

Siguiendo con la idea de Torat Eretz Israel, nos encontramos entonces con que hay una dimensión espiritual-cósmica de la Tierra de Israel. No es solo un pedazo de tierra o un espacio geográfico: no es simplemente un lugar donde los judíos podemos vivir para así escapar del antisemitismo ni para mejorar nuestra situación material o espiritual. La Tierra de Israel es una unidad con el pueblo judío: no son divisibles.

Por lo que decíamos en el párrafo anterior (que –ahora que releo el texto me doy cuenta- es prácticamente una copia textual del principio de Orot Eretz Israel, un libro de Rab Kook padre), Rab Zvi Yehuda Kook es absolutamente intransigente con respecto a la fórmula de Tierra por paz: no, no y no. Rab Zvi Yehuda rechaza de plano devolver territorios conquistados por Israel que pertenezcan a la Tierra de Israel. Más aún, está convencido de que una parte esencial del sionismo es la colonización de la Tierra de Israel mediante el establecimiento de asentamientos, ya sea legales o ilegales, y tengan estos el apoyo internacional o del propio Estado de Israel o no.

Contra lo que afirman muchos de sus opositores, Rab Zvi Yehuda no apoya los asentamientos por una cuestión de estrategia política o militar. Su motivación es religiosa: está convencido de que la Tierra de Israel le pertenece al pueblo judío por decreto Divino y piensa que el proceso de expansión de los asentamientos judíos en la Tierra de Israel es parte del proceso que lleva a la Redención Mesiánica. Entender esto es esencial: para Rab Kook hijo, el משיח (“Mashiaj”, Mesías) no llega por arte de magia, de manera instantánea, rompiendo con todos los pronósticos y contra las leyes naturales sino que es un proceso lento y gradual, histórico, que comienza con el sionismo, sigue con el establecimiento del Estado de Israel y finaliza con la conformación de un Estado judío regido por la הלכה (Halajá) que se extiende a lo largo de toda la Tierra de Israel.

¿Y qué hacemos con los problemas militares, demográficos y estratégicos que suscitan la expansión de los asentamientos judíos hacia lo que sería el territorio palestino? La respuesta de Rab Zvi Yehuda Kook es increíblemente ingenua y simplista: no importa, si conquistamos toda la Tierra de Israel, llega el Mashiaj y él resolverá todos esos problemas. No nos incumbe a nosotros tener en cuenta esas variables. No podemos dar marcha atrás, hay que seguir hacia adelante hasta que llegue el momento de la redención final.

Con lo que vimos hasta ahora, tenemos una visión intransigente y dura, que rechaza cualquier concesión territorial. Aboca por una expansión agresiva de los asentamientos judíos, con o sin el apoyo del propio Estado de Israel. Sin embargo, no tenemos que llevar las cosas demasiado lejos: Rab Zvi Yehuda nunca llamó a tomar las armas y lanzarse a una guerra de guerrillas. Lo que quiero decir con esto es que Rab Zvi Yehuda llamó al público Dati Leumi a alistarse al ejército israelí y a militar políticamente para cambiar el rumbo del Estado pero nunca a hacer terrorismo político o a hacer uso de la fuerza para cumplir sus objetivos políticos por fuera del aparato estatal. Rab Zvi Yehuda rechaza terminantemente como una opción inmoral la idea de atacar a palestinos o a árabes israelíes por el simple hecho de no ser judíos: en momentos de guerra, hay que pelear pero no hay que provocar una guerra deliberadamente.

Una anécdota que ilustra la actitud de Rab Zvi Yehuda Kook frente a la Tierra de Israel: cuando se anunció la decisión de la ONU en 1948 con respecto a la partición en dos del Mandato Británico en la Tierra de Israel, con la consiguiente creación de un Estado de Israel y un Estado palestino, los judíos salieron a festejar por las calles, embriagados de alegría. ¿Qué hizo Rab Zvi Yehuda? Se sentó en el suelo y comenzó a llorar desconsoladamente. ¡Es verdad, la comunidad internacional nos reconoce que tenemos derecho a un Estado, pero, ay, nuestra tierra está partida al medio! No se me ocurre un ejemplo más claro: mientras todos festejan lo coyuntural, Rab Zvi Yehuda ve más allá y llora porque dividir la Tierra de Israel le parece una blasfemia, un sinsentido que va en contra de lo que dice D-s en la Torá. Una vez más, noten esa actitud en común con su padre de buscar la raíz espiritual de un fenómeno histórico.

Mamlajtiut

Con Rab Kook padre habíamos hablado de la idea de que los Datiim Leumim tenían que ser la vanguardia del pueblo judío: su misión era unir esos dos mundos aparentemente disfuncionales y opuestos como lo eran el sionismo secular y la ortodoxia tradicional religiosa. Habíamos hablado también de que los sionistas religiosos estaban en una situación compleja: haciendo malabares entre esos dos mundos, se encontraban en una posición en la que los grises (y las dudas o perplejidades) aparecían muchos más frecuentemente que en otros grupos porque justamente rechazaban esa visión blanco-negro tajante que divide al mundo entre Buenos y Malos, así con mayúsculas. En pocas palabras, Rab Kook padre creía que los sionistas religiosos eran el futuro del pueblo judío, un futuro que conjugaba el cumplimiento estricto de la Torá con una actitud fresca y rejuvenecida producto del retorno a la Tierra de Israel.

Rab Kook hijo retoma estas ideas de su padre, las profundiza y les da un giro particular. Su aporte más significativo quizás sea el concepto de ממלכתיות (“Mamlajtiut”), una idea que no es un simple agregado sino que resignifica buena parte de estos conceptos o, al menos, les da un matiz particular. ¿Qué es Mamlajtiut? Si lo traducimos literalmente, algo así como “Estatalidad”. O sea, el hecho mismo de que haya un Estado independiente judío en la Tierra de Israel. Esto significa un cambio de panorama que exige una nueva visión porque ha cambiado la situación histórica del pueblo judío: que exista un Estado judío en la Tierra de Israel no es un accidente histórico sino que tiene un significado profundo, que exige un cambio de prioridades. Para abreviar, el pueblo judío no puede ser indiferente a esto y tiene que ser consciente que está viviendo un momento de la historia único y estar a la altura de las expectativas.

Según Rab Zvi Yehuda, Mamlajtiut significa también que el Estado de Israel es קדוש (“Kadosh”, santo). Sí, leyeron bien: el Estado de Israel es Kadosh. Pero no nos equivoquemos. Estamos hablando del concepto Kookiano de la santidad, no del occidental y cristiano. Que sea santo no significa que esté exento de crítica o que todo lo que se haga en nombre de Estado sea inmaculado. Todo lo contrario. ¡Precisamente porque es santo hay que señalar y resaltar los errores que se cometan en nombre de las instituciones estatales! ¿Cuáles podrían ser estos errores? Para Rab Zvi Yehuda Kook, el mayor error es muy obvio: que el Estado no se maneje mediante las leyes de la Halajá.

Rab Zvi Yehuda llama a resistir todas las leyes estatales que él considera que se contradicen con la Torá. En este punto, uno podría decir que no hay nada demasiado extraordinario en esto: después de todo, no es más que objeción de conciencia, un derecho consagrado en cualquier democracia. Sin embargo, esto no es todo: Rab Zvi Yehuda llama a una reforma del Estado para que se adecue a las leyes de la Torá. Y acá sí entramos en problemas…

¿Por qué? Porque paralelamente Rab Zvi Yehuda Kook también habla de que el propio pueblo judío es Kadosh: su voluntad está consagrada por la Torá. Esta es una manera bastante elegante de justificar la democracia: la voluntad popular se asemeja, aunque sea remotamente, a la Revelación. Algo así como que el pueblo no se equivoca aunque se equivoque.

O sea, tenemos que el pueblo de Israel es Kadosh y que el Estado de Israel es Kadosh pero tanto la קדושה (“Kedushá”, santidad) de uno como de otro derivan de la Torá. Y así, una vez más, nos preguntamos: ¿qué pasa cuando la voluntad popular dice una cosa, los intereses estatales otra y la Torá una tercera?

Para complicar aún más la imagen, agreguemos un elemento más, que ya se lo podrán imaginar si estuvieron leyendo atentamente. Habíamos dicho que tanto para Rab Kook padre como para Rab Kook hijo los sionistas religiosos eran la vanguardia del pueblo judío. Rab Kook hijo nos dice más: no solo son la vanguardia, también tienen la obligación de representar a la totalidad de la nación.

Ahora sí, estamos en el horno: ¿qué pasa si los sionistas religiosos dicen A pero la mayoría de la nación dice B?

Ilustremos con un ejemplo práctico, que fue el tema candente a lo largo de toda la vida de Rab Kook hijo. Digamos que las autoridades del Estado de Israel están negociando con las autoridades palestinas y de otros Estados árabes para llegar al fin de las hostilidades. Digamos ahora que proponen retirarse de determinados territorios a cambio del cese del conflicto. Asumamos que el gobierno tiene un alto apoyo popular. ¿Qué hacer? Uno podría decir: hay que acatar la voluntad popular. O también: si las autoridades de gobierno toman una decisión, no hay nada que hacer. Después de todo, tanto uno como otro son santos, ¿no? Rab Zvi Yehuda Kook se opone con todas sus fuerzas a semejantes concesiones territoriales: según su opinión, está absolutamente prohibida la cesión de una milésima parte del territorio de la Tierra de Israel a manos gentiles. Esta prohibición no surge de un análisis del conflicto árabe-judío, de consideraciones estratégicas de seguridad ni de tácticas militares: la fuente es la Torá. O sea, Rab Zvi Yehuda legisla, de acuerdo a su posición como פוסק הלכה (“Posek Halajá”, legislador de Ley judía), que está prohibido ceder territorios a cambio de paz o cualquier otro beneficio (aclaremos, de paso, que no es el único ni el primero en legislar así; de hecho, la mayoría de los פוסקים -“Poskim”, plural de “Posek”- piensan igual que él, y la diferencia no radica en el fallo en sí sino en las implicancias prácticas políticas de unos y otros). Si ilustramos nuestro escenario con una ecuación diríamos:

Estado+Voluntad popular < Torá.

¿Y si ponemos un caso extremo? Digamos que la situación es insoportable: los sionistas religiosos consideran que el Estado se está excediendo y que está tomando pasos heréticos, equivocados y que llevarán al desastre. ¿Qué hacer? Rab Zvi Yehuda Kook rechazó tajantemente más de una vez llegar al extremo de una guerra civil. Sin embargo, no cabe la menor duda de que el asesino de Itzjak Rabin, Igal Amir, estaba inspirado en buena medida por la filosofía de Rab Zvi Yehuda Kook. Como este falleció antes del asesinato de Rabin, sería hacer historia contrafáctica preguntarse cómo hubiese reaccionado frente a esta situación. Lo que sí es cierto es que más de uno de sus alumnos apoyó lo que hizo Igal Amir…y también hubo otros (la minoría, seamos sinceros) que salieron espantados a repudiar semejante atrocidad. Se podría decir que la mayoría de los sionistas religiosos no hubiese asesinado a un Primer Ministro pero tampoco se lamentó demasiado cuando otro lo hizo y probablemente se alegró cuando los Acuerdos de Oslo terminaron abortados.

Gush Emunim

גוש אמונים (“Gush Emunim”) significa “Bloque de los creyentes”. A diferencia de todo lo que estuvimos hablando hasta ahora, no es una idea o un concepto sino una organización política. Existió desde la Guerra de los Seis Días (aunque oficialmente fue fundada recién en 1974) hasta mediados de los 80. La organización tenía como principal objetivo expandir los asentamientos judíos en la Tierra de Israel. Así, fue estableciendo colonias en distintas partes de la Tierra de Israel (a veces con el apoyo del Estado de Israel y a veces sin él, lo que llevó a más de un choque violento). Gush Emunim fue fundado por alumnos muy cercanos a Rab Zvi Yehuda Kook y Rab Zvi Yehuda era su líder espiritual. Y aquí recalco algo que ya dije pero nunca está demás repetirlo: Rab Zvi Yehuda no fue un político porque nunca tuvo un cargo político. No fue miembro de la כנסת (“Kneset”, parlamento israelí) ni ministro ni funcionario de gobierno. No voy a negar su obvia influencia en Gush Emunim pero es importante tener en cuenta que su liderazgo fue espiritual, no político. O sea, él se encargó de fundamentar las bases ideológicas del movimiento y de marcar la agenda a largo plazo pero no de la táctica política ni de las negociaciones con otras fuerzas políticas.

Gush Emunim fue enormemente influyente no tanto por la cantidad de sus afiliados como por la militancia de los mismos. Acá vemos en acción lo que decíamos antes sobre que los sionistas religiosos tienen que ser la vanguardia del pueblo judío. Gush Emunim es el marco en el que se da esta militancia vanguardista. Para los israelíes, esto fue parte del shock cultural y política del que hablábamos en la entrada sobre Menajem Beguin. Originalmente, la vanguardia había sido el movimiento sionista socialista, absolutamente secular y muchas veces abiertamente antirreligioso: ellos habían fundado los Kibutzim y pocos dudaban de que eran el futuro, que esa juventud que tomaba la posta estaba marcando el paso hacia adelante. De repente, surge una nueva generación y la vanguardia es otra: ahora la juventud vanguardista es religiosa y mesiánica. Estos fundan asentamientos, insultan a las autoridades estatales por considerarlas blandas y debiluchas, destacan como soldados ejemplares…Es muy interesante el proceso por el cual se traslada esa imagen de “Juventud vanguardista” del socialista revolucionario al del religioso nacionalista.

Y otra vez podemos encontrar una contradicción con Rab Kook padre: mientras que este se había intentado mantener alejado de la militancia partidaria, su hijo toma partido sin titubear. Así, lo que Rab Kook padre gana en amplitud, Rab Kook hijo gana en poder de convencimiento y capacidad de movilización de sus seguidores. O sea, Rab Kook hijo, en cierta manera, cierra el espectro ideológico pero, a su vez, abre el juego para tomar el poder.

Se podría decir que Rab Zvi Yehuda Kook, entonces, es visto por muchos de sus seguidores como un profeta. De hecho, el movimiento de Gush Emunim creció notablemente luego de la Guerra de los Seis Días porque Rab Zvi Yehuda había pronosticado que Israel ganaría la guerra y liberaría muchos sitios históricos de la Tierra de Israel. Este pronóstico se cumpliría sobradamente y sería interpretado como una profecía. ¿Resultado? Muchos jóvenes, impresionados por lo que percibían que era un claro signo de la próxima llegada del Mesías, se acercaron al sionismo religioso y se unieron a Gush Emunim.

Un líder espiritual

Ya para ir terminando, quisiera resumir algunos de los conflictos que hemos estado viendo a lo largo de esta entrada y que atraviesan todo el pensamiento de Rab Zvi Yehuda Kook.

Primero, lo que decíamos unos párrafos arriba: Rab Zvi Yehuda no es un político y, sin embargo, se mete de lleno en ella. No es un líder político pero no se puede negar que su influencia en la política israelí, al menos en los políticos sionistas religiosos, es inmensa. Esta inmersión en la política, este tomar partido por un bando, es una diferencia gigantesca con su padre y le hace perder, al menos a mi modo de ver, buena parte del espesor del pensamiento de su padre. Uno de los atractivos de Rab Kook padre justamente es lo difícil que resulta etiquetarlo. Por el contrario, su hijo se enrola claramente detrás de banderas ideológicas que hacen mucho más sencillo encasillarlo.

Por otro lado, hablamos también de las problemáticas derivadas de considerar al Estado de Israel, que es un Estado judío pero secular, santo. Esta contradicción entre un Estado judío pero que no sigue las leyes de la Torá es uno de los desafíos más grandes que tuvo que enfrentar Rab Zvi Yehuda Kook. Desafío que no existió para su padre sencillamente porque este último falleció antes del establecimiento del Estado de Israel.

Un tercer punto que desarrollamos es la idea de que el Estado de Israel debe extenderse a lo largo de toda la Tierra de Israel. Esta idea, como decíamos, no es consecuencia del análisis racional de la situación militar o de seguridad sino de creencias metafísicas y cósmicas. Esto quiere decir que la paz con los palestinos no viene por el lado de la entrega de tierras (al menos, no tierras que formen parte de la Tierra de Israel) y exige soluciones alternativas.

Como cuarto y último punto hablamos de la idea de vanguardia, que también se transforma con Rab Kook hijo y se identifica con un sector ideológico bien definido y de los problemas que se derivan de considerar a un sector del pueblo como representante de la totalidad del mismo.

En definitiva, Rab Zvi Yehuda Kook es admirado por muchos pero también odiado por otros (principalmente, simpatizantes de movimientos de paz como Shalom Ajshav –Paz Ahora- o Betzelem). Como siempre, intenté correr a un lado los facilismos e intentar dar un pantallazo más o menos profundo para así entender –aunque no necesariamente compartir- de dónde sale y hacia dónde va su pensamiento sionista.

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