Rab Abraham Itzjak Hacohen Kook

Un polímata
El rabino Abraham Itzjak HaCohen Kook (para abreviar, llamémoslo “Rab Kook” de aquí en adelante) nació en 1865 y falleció en 1935. Es la autoridad rabínica más importante que apoyó el sionismo en sus comienzos y, sin lugar a dudas, una figura clave para entender el desarrollo del sionismo religioso en particular y del sionismo en general. Más allá del sionismo, destaca como halajista, filósofo, místico, talmudista y cabalista. Estamos frente a una personalidad notable, que destacó prácticamente en cualquier área en la que incursionó. Podría explayarme sobre cada uno de estos temas y escribir tomos y tomos de libros pero hoy nos enfocaremos en su sionismo y dejaremos de lado las otras facetas de este grande del pueblo judío. Antes de avanzar, aclaremos algunos malentendidos comunes:
1)Rab Kook no fue el único rabino que apoyó al sionismo.
2)Rab Kook no fue el primer rabino que apoyó al sionismo.
3)Rab Kook no creó el movimiento sionista religioso.
4)Rab Kook no estuvo afiliado a ningún partido político en particular.
Expliquemos cada uno de estos tres puntos brevemente.
El punto 1) es un error muy común. Mucha gente cree que había un consenso absoluto en el establishment rabínico: todos se oponían al sionismo, y Rab Kook fue una excepción, que fue contra la corriente. Esto es totalmente falso: Rab Kook no fue ni es el único rabino sionista; en todo caso, fue el más influyente. Hay muchos otros rabinos que apoyaron y apoyan al sionismo, en mayor o menor medida, y por diversos motivos. Ya hablaremos en otra oportunidad sobre la ortodoxia y el sionismo y no quiero entrar en detalles ahora pero dejemos asentada la siguiente idea: Rab Kook no estuvo solo.
El punto 2) es otro error básico y uno en el que incluso incurren personas que admiran profundamente a Rab Kook y que se declaran seguidores suyos. No, Rab Kook no fue el primer rabino que apoyó al sionismo. Hubo muchos que se adelantaron a él. Algunos ejemplos rápidos: los rabinos proto-sionistas Alkalai y Kalischer (quienes llamaron a la inmigración en masa y la creación de un Estado judío en la Tierra de Israel antes del establecimiento del sionismo como movimiento organizado) y los rabinos Glasner y Reines, fundadores de la organización Mizraji (el órgano principal del sionismo religioso). La originalidad de Rab Kook no radica en ser el primer rabino sionista sino en su enfoque particular, que analizaremos en esta publicación.
El punto 3) es otro error lamentablemente común. ¡Rab Kook no creó el movimiento sionista religioso! Ni por casualidad. El principal fundador de Mizraji fue Rab Itzjak Yaakov Reines, injustamente olvidado por el gran público. Rab Reines es una figura fascinante por derecho propio y es una verdadera lástima que sea un completo desconocido para la mayoría de las personas.
El punto 4) es muy importante para entender los desafíos actuales que atraviesan los discípulos y seguidores de Rab Kook. Contra lo que mucha gente piensa, Rab Kook no fue de derecha. De hecho, se intentó mantener al margen de las controversias partidarias. Defendió a los ateos frente a los religiosos; a los religiosos, frente a los seculares; a los revisionistas, frente a los socialistas. Su único puesto público fue el de Gran Rabino en la época del Mandato Británico, un puesto apartidario. Nunca se afilió a ningún partido político, ni siquiera a Mizraji. Esto es importante porque mucha gente lee la obra de Rab Kook a través del filtro de las acción política de Rab Zvi Yehuda Kook (el hijo de Rab Abraham Itzjak Kook) y esto puede llevar a confusión. Yehuda Mirsky, un académico, muestra en su reciente libro “Rav Kook: Mystic in a Time of Revolution” (una excelente biografía, dicho sea de paso) que Rab Kook adrede se intentó mantener lo más neutral posible, aunque pareciera que simpatizaba especialmente con Poalei HaMizraji (la rama obrera y socialista del movimiento sionista religioso, fundadora del Kibutz Hadati; en próximos artículos profundizaré sobre el tema). Rab Kook, a diferencia de todas las personas que vimos hasta ahora, no fue un político. Es probable que se haya visto a sí mismo por encima de las diferencias partidarias. Ya veremos más adelante cómo se cargó al hombro la tarea de unir al pueblo judío y cómo esta tarea se desprende claramente de su obra filosófica y mística.
Una última aclaración antes de avanzar: a Rab Kook hay que leerlo en hebreo. Hay traducciones al inglés y al español pero créanme cuando les digo que se pierde demasiado del vigor del pensamiento de Rab Kook en una traducción. Por más que tengamos al mejor traductor del mundo y este traductor conozca absolutamente todos los recovecos de la obra de Rab Kook, el hebreo de Rab Kook es tan rico, profundo y complejo que es imposible de traducir: está lleno de referencias a versículos del תנ”ך (“Tanaj”, Biblia Hebrea), pasajes de la משנה (“Mishná”), ideas del תלמוד (“Talmud”) y conceptos de la קבלה (“Cabalá”). Para colmo, el lenguaje es extremadamente poético y muchas veces reinterpreta los conceptos para darles una nueva vuelta de tuerca y redimensionarlos. Si ya con Jabotinsky o Ajad Haam mencionaba la importancia de saber hebreo para comprenderlos cabalmente, con Rab Kook la cuestión es todavía más clara: ¡hay que aprender hebreo!
Kodesh y Jol
Comencemos con dos conceptos básicos en el pensamiento de Rab Kook: קודש (“Kodesh”) y חול (“Jol”). La traducción usual de קודש es “sagrado” y la de חול, “profano”. Estas dos traducciones son horriblemente malas pero el problema no es el traductor: es que no hay un concepto en el idioma español que se asemeje al de קודש ni al de חול. Pero aceptemos provisoriamente las palabras “sagrado” y “profano” como puntos de partida. Hagamos una asociación mental rápida: ¿qué pensamos? Sagrado=Relacionado con el culto, espiritual, casto, separado del mundo material, apegado a lo ritual, honrado, venerado, respetable, divino, trascendente; Profano=Material, bajo, pecaminoso, indigno, carnal, mundano. Creo que todas las personas criadas en la cultura occidental y cristiana tendrán más o menos estos conceptos de lo sagrado y lo profano. Para entender, aunque sea en un nivel simple y básico, a Rab Kook es necesario desprenderse de estos conceptos.
Veamos las palabras de Rab Kook:

Hay un mundo de lo חול y un mundo de lo קודש. Estos mundos se contradicen, pero esta contradicción es relativo: es el ser humano el que no los puede conciliar. Sin embargo, sí se concilian en lo más alto, en el lugar del קודש הקודשים.

Probablemente ustedes se estén preguntando: ¿qué nos quiere decir Rab Kook? ¡No se entiende nada! Por eso les decía al principio: es muy difícil traducir a Rab Kook. Su lenguaje es poético, usa conceptos cabalísticos, mezcla filosofía y mística…No estamos frente a un político que quiere resolver pragmáticamente los problemas cotidianos sino frente a un religioso que quiere entender la profundidad filosófico-mística de la realidad. Teniendo en cuenta esto, quiero que entiendan que Rab Kook no nos trae un programa político definido sino una obra profundamente conceptual, llena de metáforas. Su objetivo no es decir: “hagamos esto” sino “pensemos cuál es el sentido Divino de esto”.
Así que expliquemos el pasaje. Lo que nos dice Rab Kook es que el קודש y el חול son relativos: es solo nuestra limitada visión humana la que divide a la realidad en dos. En un sentido profundo, esta distinción es falsa: el קודש y el חול forman una unidad. Desde el punto de vista de D-s, no podemos hacer esa división casi intuitiva קודש=bueno, חול=malo. Ese simplismo está equivocado. En el plano de D-s, todo forma una unidad. Pero -y esto es fundamental- esta unidad no es una unión de iguales sino una unión de opuestos. O sea, no es que las diferencias entre el קודש y el חול se diluyen porque, en el fondo, son lo mismo. No, el קודש y el חול son diferentes y es precisamente esa diferencia la que permite que se unan. Dicho de otra manera, nuestra visión está equivocada no porque קודש y חול en realidad sean lo mismo sino porque creemos que uno es bueno y el otro, malo.
Para graficarlo, piensen lo siguiente. En la visión tradicional, hay dos niveles:
1)Profano.
2)Santo.
Si les digo que hay otro nivel llamado קודש הקודשים (“Santo de los santos”), ustedes pensarían, haciendo una síntesis bien hegeliana:
1)Profano.
2)Santo.
3)Santo de los santos.
Pero Rab Kook nos dice una cosa bien distinta:
1)קודש-חול (Santo-Profano).
2)קודש הקודשים (Santo de los santos).
Usando el lenguaje de la filosofía occidental, no hay tesis, luego antítesis y finalmente síntesis sino una coexistencia de tesis y antítesis, una unión de opuestos que conviven en tensión. Digamos (tómenlo con pinzas, no es tan así, solamente tomo referencias de la filosofía occidental para que entiendan los que lean esto y no sepan mucho del pensamiento judío) que Rab Kook es más heideggeriano que hegeliano.
¿De dónde saca Rab Kook su concepto de קודש (santo) y חול (profano)? Piensen en una fruta. En una naranja. Quieren comerse la naranja. ¿Qué hacen? Agarran la fruta, le sacan la cáscara y se comen el interior (la pulpa, digamos). Nos dice Rab Kook: en la realidad, hay cáscara -חול- y pulpa -קודש-. Las dos son necesarios y, a diferencia de la fruta, no es que la cáscara sea descartable: hay que comerse la fruta con la cáscara y la pulpa. O si lo prefieren en otros términos: lo santo y lo profano forman parte del mundo. Los dos son necesarios para que el universo funcione correctamente.
Agreguemos una última metáfora que nos va a ayudar a afinar las ideas. Piensen en la luz y la oscuridad. Un rayo de luz, más específicamente. Este rayo de luz está iluminando una parte determinada de un objeto. Digamos que ilumina el centro. Pero también la luz llega, probablemente más tenue e irregular, a otros puntos del objeto. Así, tenemos un centro de luz rodeado de oscuridad; pero esta oscuridad, a su vez, tiene puntos de luz. La luz es el קודש y la oscuridad, el חול. Es un concepto relativamente similar al yin y el yang, para que tengan una referencia más conocida: la luz y la oscuridad coexisten.
Es importante entender que קודש y חול no son simplemente estados psicológicos sino principios cósmicos: están ligados a la propia Creación. D-s creó el mundo de esta manera y por eso los dos son importantes.
Hagamos un resumen de lo que dijimos hasta ahora para no confundirnos. Ya sé que puede resultar pesado que repita lo mismo varias veces pero solamente si entienden estos conceptos básicos podrán comprender lo que viene a continuación. Lo que haremos de ahora en adelante no será más que aplicar estos conceptos a distintos aspectos de la realidad. El קודש y el חול forman una unidad de opuestos. Esta unidad no se da por la anulación de las diferencias. Es importante tener en claro los límites de uno y otro. En un nivel profundo, los dos son necesarios.
Las naciones: el lugar del pueblo de Israel
Empecemos aplicando nuestro modelo conceptual del קודש y el חול a los pueblos del mundo. La nación קודש es el pueblo judío; el resto son חול. Repito: tengan en sus mentes los conceptos de los que venimos hablando hasta ahora. No piensen en los conceptos occidentales de lo santo y lo profano. Rab Kook no está hablando de que el pueblo judío sea superior por naturaleza a la manera nazi ni que tenga necesariamente que apartarse del resto del mundo porque esté consagrado a D-s. Sí, Rab Kook habla de la elección de Israel, sí, Rab Kook nos habla de una misión especial del pueblo judío; pero solo si se sacan de sus cabezas las ideas convencionales de todas estas ideas van a poder captar la profundidad del pensamiento de Rab Kook.
Dice Rab Kook:

La קדושה (santidad) del hombre, revelada a través del pueblo judío, se encuentra dentro de cada hombre simple, dentro de toda la humanidad.

Retomando la metáfora de la que hablábamos antes de la fruta: el pueblo judío es la pulpa y el resto de las naciones, la cáscara. Pero recuerden que la cáscara también es importante porque sostiene a la fruta y es parte integral de la misma. Más todavía: la protege. Una y la otra -pulpa y cáscara, pueblo judío y resto de las naciones- son necesarias: una no puede existir sin la otra. O sea, para Rab Kook el pueblo judío tiene una misión especial, y esa misión es ser el recipiente de la revelación Divina en el mundo; pero simultáneamente hay un cierto tipo de revelación Divina que es común a toda la humanidad. Más aún, se encuentra en el hombre común, en el hombre de la calle.
Siguiendo con esta línea de pensamiento, Rab Kook tiene una visión muy positiva de lo que él llama חקי המוסר הטבעיים (“leyes de la moral natural”). ¿Qué es esto? La intuición moral. Todo inviduo tiene un instinto ético natural. Este instinto está dentro de todos nosotros y surge de la chispa Divina en nuestro interior. Esta moral natural es un nivel de revelación.
De nuevo, recuerden nuestro modelo básico de קודש y חול. El pueblo judío es קודש y los otros pueblos son חול. Sin embargo, no estamos hablando de una relación unilateral ni jerárquica sino una de mutua interrelación. No se olviden que para Rab Kook no solo lo santo o sagrado es positivo sino que también lo profano o mundano tiene elementos positivos.
El tiempo: exilio y redención
Sigamos avanzando. Apliquemos nuestro modelo de קודש y חול al exilio y la redención. Recordemos brevemente el esquema clásico de la historia judía:
1)Época del Primer y Segundo Estado.
2)Exilio.
3)Redención.
Tenemos una primera etapa dorada, en la que vivieron los profetas, el בית המקדש (“Beit HaMikdash”, Gran Templo de Jerusalén) estaba en pie y la revelación Divina era clara y evidente para todos; una segunda etapa en la que el pueblo judío es exiliado por sus pecados, se acaba la profecía y el בית המקדש (Gran Templo) es destruido; la tercera etapa es la redención, una época futura en la cual llegará el Mesías y se acabará el exilio. No quiero profundizar en el tema porque es complejo pero tengan en cuenta este esquema básico: época dorada-época negativa-restauración milagrosa. ¿Hasta ahora estamos?
A partir de esto, llegamos a la conclusión que la etapa 2), el exilio, es negativa pero tiene un valor expiatorio: el pueblo judío fue al exilio para expiar sus pecados. Y así, la conclusión lógica sería decir que uno tiene que aceptar con resignación el exilio como una condición impuesta por D-s frente a la cual nada se puede hacer. Es una situación inevitable, un decreto Divino.
Rab Kook niega la negatividad del exilio. O mejor dicho, busca sus elementos positivos. ¿Por qué? Recuerden nuestro modelo. Sí, ya sé que puedo sonar pesado repitiendo siempre lo mismo pero si lo entienden y manejan, todo se hace más llevadero. Créanme que comprender bien a Rab Kook es difícil. Es muy fácil malinterpretarlo. Pero retomemos. Decía que recordemos nuestro modelo: קודש y חול. El exilio es חול, la Redención es קודש. Hasta aquí, no estamos diciendo nada diferente de la visión clásica del exilio y la Redención.
Pero claro, para Rab Kook incluso lo חול tiene chispas positivas. Acuérdense de la metáfora de la luz rodeada de oscuridad. Y entonces, si decimos Exilio=חול, estamos diciendo que el exilio tiene su elemento positivo. ¿Cuál es? En el exilio hay chispas de Divinidad que hay que recapturar. Esto está basado en la Cábala del Arizal y en pasajes del Talmud y nuevamente no quiero entrar en detalles porque es muy complejo. Vayamos a lo más básico: digamos que el pueblo judío en su largo peregrinar por el exilio tiene que imbuirse de los aspectos positivos de las distintas culturas. Tomar la ciencia moderna o el arte griego, por ejemplo, y reformularlos en términos judíos. O sea, tomar lo mejor de cada nación. Esta apropiación no es pasiva sino que implica un proceso de profunda meditación: la nación judía debe saber tomar los elementos positivos de otras naciones manteniendo su núcleo intacto. ¿No les suena a Ajad Haam? Sí, son parecidos. Pero no se confundan: el punto de partida de Ajad Haam es secular; el de Rab Kook, religioso. Sus diferencias son profundas.
Este tomar los elementos positivos en el Exilio no es simple diversión. Es el verdadero objetivo del mismo: recapturar el קודש encerrado en el חול. Recapturar las chispas de espiritualidad encerradas en la oscuridad del Exilio. La Redención llegará cuando todas estas chispas sean liberadas.
Rab Kook también es muy original en su tratamiento de la Redención. Normalmente, se piensa que la redención va a ser un milagro repentino: de un momento a otro, aparecerá el Mesías y modificará todo el curso de la historia. De hecho, hay fuentes en la tradición judía que apoyan esta visión. Rab Kook la rechaza: para él, la Redención no es un momento puntual sino un proceso. No es obra del Mesías como individuo aislado sino de todo el pueblo judío. Y lo más importante: surge de la propia historia. O si lo prefieren en otros términos, normalmente se piensa a la era mesiánica como un período post-histórico; Rab Kook, en cambio, la piensa como un período que surge de la propia historia. Para graficarlo, imagen una línea recta que representa a la historia: para la visión tradicional, esta recta se quiebra cuando llega el Mesías y surge una completamente distinta; para Rab Kook, la recta se extiende incluso con la llegada del Mesías porque la época mesiánica surge de esa misma recta. Ya volveremos más adelante sobre esto pero fíjense que, para Rab Kook, la Redención exige compromiso activo: hay que trabajar para llegar a ella.
El espacio: la Tierra de Israel
El libro אורות ארץ ישראל (“Luces de la Tierra de Israel”) de Rab Kook empieza con estas palabras:

La Tierra de Israel no es una cosa superficial ni una adquisición superficial para la nación; tampoco es un medio para el objetivo de la unión popular ni para fortalecer su base material ni espiritual. La Tierra de Israel es una unidad independiente con una conexión vital con la nación, relacionada mediante fuerzas espirituales con su existencia.

Es decir, hay una interrelación básica entre el pueblo judío y la Tierra de Israel. Volver a la Tierra de Israel no es, como decía Herzl, una forma de solucionar el antisemitismo; no es tampoco una manera de resolver el problema económico del pueblo judío, como decía Borojov; tampoco es una herramienta para la unión nacional, como podría afirmar Jabotinsky; ni siquiera es un medio para el renacimiento cultural ni espiritual, como decía Ajad Haam. Fíjense cómo en la primera frase del libro ya se rechazan las cuatro posiciones que estuvimos viendo en nuestro blog (y que conforman la base de toda discusión ideológica posterior dentro del sionismo). Para Rab Kook, la Tierra de Israel no es un pedazo de tierra más: no es solamente un territorio físico. La Tierra de Israel  es un principio cosmológico, un canal de conexión con D-s, una fuerza espiritual. Las palabras exactas que utiliza son ארץ ישראל היא חטיבה עצמותית קשורה בקשר חיים עם האומה. חבוקה בסגולות פנימיות עם מציאותה.. Esta cita es muy difícil de traducir porque se entremezclan conceptos cabalísticos, ideas del acervo cultural judío tradicional y conceptos originales de Rab Kook; el lenguaje es poético y metafórico y, a la vez, muy técnico porque cada palabra que usa Rab Kook tiene un significado muy específico dentro de su sistema, que está fuertemente basado en la Cábala del Arizal. Quedémonos con las siguientes ideas:
1)La Tierra de Israel está íntimamente relacionada con el pueblo judío y viceversa.
2)Esta relación es natural y positiva.
El pueblo judío tiene su lugar natural en la Tierra de Israel. Esta relación es orgánica; que el pueblo judío viva en otro lugar geográfico implica una situación espiritual empobrecida y negativa. Fíjense cómo en el pensamiento de Rab Kook la Tierra de Israel es más que un lugar geográfico: es un estado de ánimo, una situación espiritual. El retorno a la Tierra de Israel representa una búsqueda del pueblo judío por renovarse espiritualmente. A Rab Kook no le interesan ni la soberanía política ni la independencia económica ni la autonomía cultural que pueda alcanzar el pueblo judío mediante un Estado judío en la Tierra de Israel sino que se focaliza en el aspecto espiritual del retorno a la Tierra de Israel. Se puede decir que le importa el aspecto mítico del asunto. Tampoco quiero que piensen que Rab Kook vive en un mundo ideal y que se abstrae de lo cotidiano. Todo lo contrario, Rab Kook es una persona comprometida con su contemporaneidad y justamente por eso es admirado por muchas personas que están en las antípodas de su pensamiento.
Retomando nuestro esquema básico del קודש y el חול, podemos arriesgar la siguiente ecuación: Tierra de Israel=קודש; Resto del mundo=חול. Y agregando a nuestra ecuación lo que vimos hace unos párrafos, קודש=Tierra de Israel=Redención; חול=Resto del mundo=Exilio. O sea, la Redención, solo puede lograrse en la Tierra de Israel. Les recuerdo una vez más para evitar confusiones que el קודש y el חול son relativos: dependen de la visión del ser humano ya que desde el punto de vista de D-s todo es igualmente importante.
El sionismo
Hasta ahora nos estuvimos moviendo en un nivel abstracto. Hablamos de conceptos, del tiempo y del espacio. Pongamos los pies sobre la tierra y usemos todo ese bagaje conceptual.
Pongámonos en el lugar de Rab Kook, un rabino que vive entre fines del siglo XIX y principios del XX. Asumamos todo el esquema conceptual del que hablamos hasta ahora. Imaginemos que vemos los grandes sucesos de la historia mundial y judía de esos días: el surgimiento del sionismo, la exaltación de las masas judías seculares por volver a la Tierra de Israel y fundar allí un Estado para el pueblo judío, el quiebre con la tradición religiosa por parte de la gran mayoría de los jóvenes, el auge del socialismo en sus diversas vertientes, la caída de los grandes imperios, las Guerras Mundiales, la aparición del fascismo y los diversos autoritarismos modernos, la industrialización. Muchos de ustedes probablemente estén pensando: un religioso seguro que reacciona negativamente frente a estos cambios profundos. Y si buscan una foto de Rab Kook por internet, van a estar convencidos de que es un reaccionario y que se opone frontalmente a la Modernidad: lleva barba larga, sombrero de piel y saco largo. ¡No! Están equivocados. Rab Kook no ve a la Modernidad como un desastre sino como una bendición. Escribe sobre la importancia de la ciencia, lee filosofía moderna, opina sobre asuntos sociales. Y lo más importante: Rab Kook nos dice que hay que enfrentar el desafío ético de la Modernidad. Si en la Edad Media, el desafío era conciliar fe con razón (o sea, los conocimientos científicos con la religión o la filosofía con la religión), el desafío de la Modernidad es conciliar la ética moderna con la ética religiosa. Para que me entiendan mejor, pensémoslo con el caso de la evolución de las especies. Un enfoque muy común dentro de distintas corrientes religiosas es atacar a la hipótesis científica de la evolución diciendo que no cumple parámetros científicos o que no se comprueba experimentalmente; Rab Kook nos dice: este enfoque era correcto en la Edad Media, pero no en la Modernidad. No se puede atacar a la ciencia desde la religión ni viceversa. Lo que hay que hacer, en todo caso, es atacar al darwinismo social y sacar una enseñanza ética positiva de la evolución: la idea del progreso espiritual, que todo tiende a mejorar, que la historia no es cíclica. Fíjense cómo Rab Kook trastoca el modelo: no se trata de negar a la ciencia porque ella no es un desafío a la fe. El verdadero desafío es ético.
Y así como Rab Kook piensa que en la Modernidad el desafío es ético, se enfrenta al fenómeno del sionismo desde las implicancias éticas del fenómeno. Su respuesta es maravillosa y sorprendente. Mientras que muchos rabinos ortodoxos reaccionan con rechazo, viendo en el sionismo a un movimiento iluso o incluso herético, Rab Kook nos dice:

Encontramos en todo judío, incluso en el más pecador, gemas preciosas de buen carácter y buenas acciones. Se van a elevar mediante la Tierra de Israel y ella los santificará si no a ellos a sus hijos.

Sí, nos dice Rab Kook, estamos frente a una generación rebelde, que se aleja de la תורה (“Torá”) y las מצוות (“Mitzvot”, preceptos tradicionales judíos). Sin embargo, quedarnos solo con eso es simplista y equivocado: hay que ir más allá y ver lo positivo. Los judíos seculares sionistas que sacrifican todo por ir a vivir a la Tierra de Israel y construir un país de la nada están revolucionando al pueblo judío. No podemos descartarlos como pecadores en un segundo sin pensarlo. No, tenemos que buscar los elementos positivos en su conducta. Recuerden nuestro modelo conceptual: la oscuridad tiene puntos de luz.
¿Cuáles son los elementos positivos de la juventud judía sionista secular?
1)Están retornando a la Tierra de Israel, cosa que no hizo el pueblo judío durante toda su existencia diaspórica.
2)Están retomando el equilibrio entre lo material y lo espiritual dentro del judaísmo.
3)Están despertando a los religiosos de su aletargamiento.
4)Están volviendo a la vida nacional judía.
El punto 1) es claro: los que están volviendo en masa a la Tierra de Israel, que, como dijimos antes es el lugar natural del pueblo judío, son los seculares, no los religiosos; el impulso proviene de los seculares. El punto 2) tampoco reviste demasiadas dificultades: el judío se enfocó durante todo el exilio en su vida espiritual y descuidó la material; es hora de revertir esta situación. El punto 3) es un llamado de atención: Rab Kook está convencido de que los religiosos no deben ser indiferentes al sionismo sino actuar en consecuencia, escarbando y renovándose a sí mismos para hacer frente a los desafíos de la secularidad. El punto 4) creo que es el más importante: los seculares están volviendo a ver al pueblo judío como una totalidad. O sea, están actuando en función de los intereses del pueblo judío como un todo, no como comunidades unidas simplemente por un sentimiento de solidaridad. Los sionistas se dedican a la nación judía y creen en su revitalización: están rescatando la dimensión nacional de la identidad judía. Esto es fundamental: para Rab Kook, la nación judía es una unidad orgánica, natural y prístina y los sionistas seculares están reflotando esta unidad cuando enfatizan la idea nacional frente al sectarismo. Digamos que Rab Kook está dispuesto a extender sus brazos al judío sionista secular porque se preocupa por encontrarle lo positivo en vez de ponerse a criticarlo por hereje, antirreligioso o ateo, como sería la reacción usual de gran parte de la ortodoxia tradicional.
Los comienzos de la era mesiánica
Pero, ¿por qué es tan importante la acción de los sionistas seculares? ¿Cuál es la gran revolución del sionismo? ¿Qué relevancia religiosa tiene que los judíos quieran retornar a la Tierra de Israel y fundar allí un Estado? Quiero que vean cómo es el hilo de pensamiento de Rab Kook: ve el retorno masivo de los judíos a la Tierra de Israel, ve la fuerza del sionismo, ve cómo cohesiona al pueblo judío y su reacción es buscar su base espiritual. Intenta ir a la raíz: busca el motivo oculto que se encuentra en el fondo del alma judía.
Y el motivo que encuentra es maravilloso:

El motivo de la insolencia de la epoca inmediatamente anterior al Mesías es que el mundo ya se desarrolló tanto que exige entender cómo las particularidades están unidas con lo general; y, por lo tanto, cada particularidad que no se puede relacionar con la grandeza de lo general incomoda a la mente.

Extraigamos las ideas principales de esta frase:
1)Nuestra generación es insolente.
2)Estamos viviendo en la época inmediatamente anterior al Mesías.
3)Unión de lo particular con lo general.
El punto 1) es lo que estuvimos analizando arriba, en el apartado “El sionismo”. El punto 3) es complejo y no quiero empezar a hablar de él porque, en definitiva, no tiene demasiada relación con nuestro tema y nos iríamos por las ramas. Quedémonos con la idea de la evolución y del progreso: todo tiende a mejorar.
El punto 2) es lo más importante para nuestro tema: para Rab Kook, el sionismo es, en su raíz, un movimiento mesiánico. El sionismo, ese vasto movimiento de liberación nacional que propone que los judíos retornen a la Tierra de Israel, es el puntapié de la Redención. Literalmente. Rab Kook está convencido de que el sionismo es el medio que está utilizando D-s para reunir a las diásporas judías. Es un paso para la Redención. Siendo así, apoya al sionismo no porque esté de acuerdo con sus objetivos declarados -normalizar la situación de los judíos, formar un Estado-nación judío, transformar al judío en ciudadano de su propio Estado- sino porque le encuentra una finalidad oculta: redimir al pueblo judío y, con él, al mundo entero.
Este proceso es denominado por Rab Kook אתחלתא דגאולה: el comienzo de la Redención. Este concepto no es un invento de Rab Kook sino que aparece en el Talmud. Solamente que lo toma y lo aplica a la situación actual del pueblo judío y del mundo. Fíjense lo que ya dijimos antes: para Rab Kook, la Redención no cae de los cielos en un instante sino que es un proceso. Se extiende en el tiempo, tiene idas y vueltas: no es lineal. Y justamente por eso puede decir: sí, es verdad, esta generación tiene defectos y hay que criticarla por esos defectos, sí, el sionismo es problemático en varios de sus planteos…¡Pero no por eso hay que negarle su enorme importancia histórica ni su raíz espiritual! El lugar de esta generación es ser la impulsora de la llegada del Mesías. Esto implica que su actitud insolente no es casual sino que está causada por fuerzas espirituales. Esta insolencia precisamente es la que le permitió a esta generación romper con ciertas vallas mentales que a las generaciones anteriores les impedían volver a la Tierra de Israel.
La vanguardia dentro del pueblo judío
Ya hablamos de la relación entre el pueblo judío y el resto de las naciones. Ahora hablemos del pueblo judío en relación consigo mismo. Analicemos su estructura interna.
Haciendo una simplificación algo forzada, en la época de Rab Kook podemos dividir al pueblo judío en dos grandes grupos: sionistas seculares y religiosos tradicionales. El primer grupo (sionistas seculares) es el de los nacionalistas, los que pugnan por el establecimiento de un Estado judío y cuya definición de lo que es el judaísmo es enteramente nacional y cultural; el segundo grupo (religiosos tradicionales) está formado por los que defienden que el judaísmo es el cumplimiento de los preceptos derivados de la תורה (“Torá”) y son antisionistas o, en el mejor de los casos, indiferentes al sionismo. Ya vimos antes cómo era la relación, en el pensamiento de Rab Kook, de estos dos grupos: uno representa al קודש y otro, al חול. Metafóricamente hablando, los sionistas seculares representan la cáscara y los religiosos tradicionales, la pulpa de la fruta. Si es así, ¿qué los une? ¿Cómo encontrar un lenguaje en común entre estos grupos tan alejados entre sí? ¿Acaso podemos asegurar que forman parte de una misma fruta?
La respuesta de Rab Kook a estas preguntas es muy interesante: hay una vanguardia dentro del pueblo judío. Esta vanguardia son los sionistas religiosos. Este grupo -el tercero en discordia- comparte con los sionistas seculares el lenguaje y las aspiraciones nacionalistas, y con los religiosos tradicionales, el lenguaje y el modo de vida basado en el cumplimiento de la תורה (“Torá”) y las מצוות (“Mitzvot”). Este grupo tiene que ser el que una los intereses y aspiraciones de los otros dos. Tiene que ser el que lidere al pueblo judío: su función es acercar a los seculares a la תורה y a los religiosos a la nación. Los sionistas religiosos son los encargados de encontrar el equilibrio entre la visión nacional y la religiosa. Se puede decir que son los mediadores entre un mundo y el otro. Yendo más allá, son los que deben trabajar para que el futuro Estado judío sea un Estado basado en la הלכה (“Halajá”).
Los sionistas religiosos tienen que ser un ejemplo para el resto del pueblo judío: tienen la obligación de destacar en todos los campos (científico, religioso, moral, filosófico, artístico, militar, político, económico, etc) para demostrar la viabilidad y la necesidad de esta tercer vía. Frente al ateísmo de los judíos seculares y el ensimismamiento de los religiosos, Rab Kook propone una alternativa activa y respetuosa de la tradición.
Los peligros del mesianismo
Con todo lo que ya dijimos, creo que resulta claro que uno de los más grandes atractivos del pensamiento de Rab Kook es también uno de sus mayores peligros: el mesianismo. Rab Kook ve en el sionismo un movimiento mesiánico: está adelantando la Redención. El sionismo no es solamente un movimiento político de liberación nacional sino que es mucho más: es un movimiento redentor no solo del pueblo judío sino de toda la humanidad. ¡Noten la diferencia! Apoyar al sionismo no es solamente apoyar a un pueblo sufrido para huir de sus desgracias sino crear la base para llegada del Mesías. Y esto, evidentemente, es muy inspirador y a la vez muy peligroso. Levanta ánimos y da un poderoso incentivo para llevar a cabo el sionismo. Por otro lado, puede llevar al fanatismo ciego: si estamos activando en pos de la Redención, todo está permitido porque nuestro objetivo final es ni más ni menos que la Redención de la humanidad. Las guerras mundiales o el conflicto árabe-israelí ya no son simples procesos históricos: de repente, se transforman en guerras cósmicas entre el Bien y el Mal, en conflictos irreversibles basados en reglas espirituales inmutables. Noten el traspaso de la historia a la metahistoria o de lo físico a lo metafísico. Aclaro: no digo que Rab Kook diga esto, digo que es factible interpretarlo de esta manera.
Lo mismo ocurre con la idea del sionismo religioso como vanguardia del pueblo judío. Rab Kook no es un político pero de esta idea pueden extraerse conclusiones políticas de vasto alcance (cosa que, reitero, no es el objetivo original de Rab Kook). Dicho de otra manera, Rab Kook no está interesado en formar un partido político o una organización política ni en hacer activismo político precisamente porque quiere que los sionistas religiosos representen a la totalidad del pueblo judío. Pero esto mismo puede ser interpretado -y, de hecho, así será por varios de sus alumnos, discípulos y seguidores- como que el objetivo no debe ser presionar al gobierno para que tome acciones tendientes a mejorar la situación de determinado sector de la población sino que el público sionista religioso debe tomar la batuta del movimiento sionista y encauzarlo por el camino correcto. Más específicamente, la idea de Rab Kook del sionista religioso como vanguardia del pueblo judío puede tergiversarse y transformarse en otra bien diferente y claramente contraria a la idea original de Rab Kook: la del sionista religioso como único portavoz del pueblo judío por ser éste el único que tiene la “Verdad”. El caso del asesinato de Itzjak Rabin es un ejemplo excelente de esto: Igal Amir no fue un loco suelto o un lunático delirante sino que hay toda una ideología que apoya sus acciones y se vanagloria de ellas. Espero poder dedicarle un artículo en el futuro al asunto pero lo que quiero que vean es cómo el legado de Rab Kook puede ser utilizado para justificar muchas cosas, tanto buenas como malas, y por eso es fundamental prestar atención al elemento mesiánico en su pensamiento y andar con cuidado.
Renovando la Halajá
Rab Kook no solo fue un fenomenal pensador. También fue un פוסק הלכה (“Posek Halajá”): un legislador de la ley judía tradicional. En su función de tal, se encargó de enfrentar un desafío enorme producto del retorno del pueblo judío a la Tierra de Israel: la actualización y puesta en práctica de leyes que fueron dejadas de lado durante miles de años. ¿De qué estoy hablando? De las leyes de שמיטה (“Shemitá”), por ejemplo. Leyes que solamente son obligatorias, según el judaísmo, dentro de la Tierra de Israel. Exiliado el pueblo judío, estas leyes cayeron en desuso y solamente eran estudiadas teóricamente. Solamente unos pocos פוסקים (“Poskim”, legisladores) se dedicaron a ellas y casi siempre en comentarios marginales o en el contexto de discusiones más amplias. Quizás la excepción más importante a esta regla haya sido Maimónides. Aún así, la cuestión es que Rab Kook se aprestó al desafío de estudiar las fuentes de estas leyes, sus bases teóricas y sus ramificaciones prácticas para así aplicarlas a esta nueva situación histórica, que es el retorno de gran parte del pueblo judío a la Tierra de Israel y la posterior conformación del Estado de Israel.
También, en su función de Gran Rabino, Rab Kook se encargó de trabajar en pos de la unión del pueblo judío y de buscar soluciones para situaciones conflictivas desde el punto de vista de la הלכה (“Halajá”). Por ejemplo: el שבת (“Shabat”). Hay instituciones y servicios estatales que deben funcionar sin pausa. Pongamos el caso del ejército. Un país no puede darse el lujo de dejar todos los sábados las fronteras sin vigilancia porque no se puede trabajar en שבת (“Shabat”). Pero tampoco es aceptable simplemente desatender a la הלכה (“Halajá”) y hacer caso omiso de sus directivas. ¿Cómo hacer? Hay que buscar una respuesta halájica, que tenga en cuenta las exigencias preceptuales y, a su vez, las derivadas del mantenimiento de un Estado. Quiero que entiendan que estas preguntas no se hacían desde la destrucción del בית המקדש השני (Segundo Gran Templo) en el año 70 D.C. ¡Casi 2000 años! El esfuerzo que demanda resolver este tipo de situaciones es casi sobrehumano. Rab Kook se encargó de buscar solución a algunas de ellas. Lamentablemente, al día de hoy sigue habiendo conflictos y lo cierto es que Rab Kook tampoco logró -y quizás no se interesó- por resolver todas.
La pelea por el legado
Rab Kook es, sin ningún tipo de duda, el más importante representante del sionismo religioso. Su visión es profunda e inspiradora. También es compleja y original y por eso mismo puede resultar desconcertante e incómoda. Lo que es imposible es ser indiferente a sus planteos.
En hebreo, hay una cantidad impresionante de publicaciones sobre Rab Kook: libros, artículos, ensayos, explicaciones didácticas, comentarios y biografías populares y académicas. Si buscan en Youtube, se sorprenderán de la cantidad de videos que pueden encontrar sobre todas las facetas del pensamiento de Rab Kook. Sus libros son estudiados con avidez tanto en las yeshivot sionistas religiosas como en las universidades. Esta característica es increíble: Rab Kook traspasa fronteras ideológicas.
Pero esto también tiene su contrapartida: Rab Kook es tan complejo y multifacético que hay enormes discusiones sobre qué quiso decir verdaderamente en determinado pasaje de determinado libro. Y esto no es simplemente un debate filosófico o histórico sino algo bien actual porque la enorme mayoría de los sionistas religiosos sigue a Rab Kook hasta el día de hoy. O sea, una pregunta usual ante un desafío que nos presenta la actualidad es: ¿qué hubiese hecho Rab Kook? La acción del movimiento sionista religioso está profundamente influenciada por todo lo que hemos dicho en este artículo. Es absolutamente imposible comprender, aunque sea en lo más básico, al sionismo religioso sin estudiar a Rab Kook.
Y aquí entramos en un asunto espinoso: ¿cuánto de lo que hace y piensa hoy el sionismo religioso surge con Rab Kook y cuánto es un desarrollo posterior? Esta pregunta no es inocente. Piensen que Rab Kook no publicó ningún libro en su vida. Todo lo que leemos de él fue publicado luego de su fallecimiento; y hasta hace unos diez años todo a lo que teníamos acceso eran antologías de sus diarios y clases recopiladas por sus alumnos. O sea, cuando leemos su célebre serie de אורות (“Luces”, serie de libros antológicos del pensamiento de Rab Kook sobre diversos temas) estamos leyendo a Rab Kook filtrado por su hijo, Rab Zvi Yehuda Kook, y por uno de sus discípulos más cercanos, HaRab HaNazir, pero no estamos leyendo directamente a Rab Kook. Hay un proceso de edición: estamos leyendo una parte del pensamiento de Rab Kook, que es la que sus alumnos decidieron que era relevante. Esto no implica necesariamente que haya censura pero sí una selección, y es muy importante saber que esta selección no tiene por qué ser perfecta ni exhaustiva. A lo que quiero llegar es que durante muchos años el único acceso a Rab Kook era mediante el filtro de sus alumnos. Si bien es posible argumentar que por ser sus alumnos son los más calificados para hacer este filtro, también es verdad que, con la publicación de los diarios personales de Rab Kook en el año 2006, accedimos a toda una parte oculta del pensamiento de Rab Kook, que lo hace aún más complejo. No es que sea malo que lo que tengamos de Rab Kook sean antologías; pero sí hay que tenerlo en cuenta.
Escarbando más, algunos se están haciendo otra pregunta más fuerte todavía: ¿no es excesiva la influencia de Rab Kook en el sionismo religioso? Sin negar la profundidad de su pensamiento ni la enormidad de sus acciones ni mucho menos la originalidad de sus planteos, ¿no estaremos olvidando a otros grandes activistas y pensadores del campo sionista religioso? ¿Acaso no deberíamos buscar inspiración en otras fuentes igualmente ricas? Estos cuestionamientos provienen de algunos pensadores que creen que es hora de rescatar otras posturas dentro del sionismo religioso. Sin entrar en detalles, este planteo relativamente reciente no busca cuestionar a Rab Kook en sí sino a la utilización de su figura. El objetivo es ampliar el panorama y destacar la variedad del sionismo religioso en vez de limitarlo a una sola personalidad.
En definitiva, Rab Kook es imprescindible para cualquier interesado en entender al sionismo y, en específico, a la rama religiosa del mismo. Pero su influencia no se limita a esto: es posible encontrar en él ideas estimulantes en el área de la espiritualidad, la metafísica, la filosofía, la mística, la ciencia, la moral, la religión, la política, el arte y el activismo social, entre otras áreas. No exagero si digo que Rab Kook está entre el top 5 del pensamiento judío en la Modernidad. Y solamente por eso es ineludible dedicarnos a él si nos interesa el judaísmo.

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